El Partido Liberal Democrático: Dominio electoral en Japón durante décadas

El Partido Liberal Democrático: Dominio electoral en Japón durante décadas
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El Partido Liberal Democrático: Dominio electoral en Japón durante décadas

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El Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón ha demostrado ser una fuerza electoral imparable desde 1955, gobernando casi sin interrupciones. Su éxito se atribuye a una combinación de pragmatismo político, una intrincada red de clientelismo y una estrecha colaboración con Estados Unidos, forjada durante la Guerra Fría.

Un historial de victorias

La reciente victoria de Sanae Takaichi en las elecciones a la cámara baja reafirma el dominio del PLD en la política japonesa. Fundado en plena Guerra Fría, el PLD ha gobernado de manera casi continua desde 1955, con breves periodos en la oposición. Su pragmatismo, redes clientelares y el apoyo de Estados Unidos han sido clave para este dominio.

Robert Pekkanen, de la Universidad de Washington, destaca que el PLD es “el partido más exitoso de todas las democracias desde el fin de la II Guerra Mundial”, superando incluso al Congreso Nacional Africano de Sudáfrica.

Las claves del éxito

Pekkanen señala que el partido nació de la fusión de dos formaciones de derecha con fines electorales. El sistema de voto, que permaneció sin cambios significativos hasta los años 90, incentivaba la competencia entre candidatos del mismo partido, fomentando el clientelismo y las redes personales.

Fernando Delage, de la Universidad Loyola, explica que este “caciquismo oriental” lleva a los políticos a estar en permanente campaña, buscando el favor de los votantes en su entorno inmediato. La palabra clave es “Koenkai”, que define las redes clientelares que explican la repetición de apellidos en la Dieta (cámara baja parlamentaria).

El centralismo fiscal japonés también juega un papel importante, ya que los responsables locales tienen poca autonomía para asignar recursos, que se distribuyen desde Tokio. Esto obliga a los políticos jóvenes a afiliarse al PLD para obtener fondos para sus regiones.

Oriol Farrés, del CIDOB, señala que el “sistema de 1955” otorgó al PLD una preponderancia sobre el resto de partidos, lo que fue conveniente en el contexto de la Guerra Fría. Gracias al “triángulo de hierro” de la política japonesa (PLD, sector empresarial y burocracia), se produjo el milagro económico japonés hasta los años 90.

Delage apunta que el PLD es un partido “extraordinariamente pragmático” que coincide con una sociedad étnica y culturalmente homogénea, inclinada al mantenimiento del statu quo. Esta flexibilidad programática explica, por ejemplo, que el Japón industrial de los años 70 diese pie a una de las legislaciones medioambientales más restrictivas de la época.

El papel de Estados Unidos y la izquierda

Las diferencias entre izquierda y derecha en Japón están ligadas al fin de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación del país por Estados Unidos. Japón no recupera realmente la soberanía hasta las elecciones de 1955, pero está condicionada a la firma de un tratado de seguridad que implica la permanencia de tropas estadounidenses.

En los años 60, la principal formación opositora, el Partido Socialista, aspiraba a salir de los bloques geopolíticos, buscando una posición similar a la de Suiza. Sin embargo, la división se resolvió en favor del aliado estadounidense, que había apoyado activamente la fusión de los partidos que dieron lugar al PLD y rehabilitado a figuras vinculadas al Japón imperial.

Reformas electorales y primeras grietas

El final de los 80 trajo a Japón una crisis económica que se extiende hasta la actualidad. En 1993, el PLD salió por primera vez del Gobierno tras una escisión interna. En esos años se cambió la ley electoral, buscando reducir la corrupción.

El PLD volvió al Gobierno en solitario en 1996. Desde entonces y hasta 2009 pasaron otros 15 años en el poder, hasta su primera derrota real ante el Partido Democrático, de centroizquierda. Sin embargo, la alternancia no duró más de una legislatura. El PLD volvió a ganar en 2012 con Abe y el Partido Democrático se disolvió en 2017.

En la actualidad, el PLD sigue siendo la fuerza dominante en la política japonesa. Su último aliado, el Komeito, decidió romper amarras con el PLD ante la retórica derechista de Takaichi y unirse al Partido Constitucional Democrático para constituir la Alianza Reformista de Centro.

Pekkanen destaca que el hecho de que Takaichi sea una mujer es relevante, especialmente en un partido que hasta los años 90 no tenía ni una sola diputada. Sin embargo, duda de que la actual primera ministra pueda aumentar el gasto militar, como promete.

Delage advierte que enfrentarse a China por Taiwán puede ser popular, pero crea una serie de problemas. También duda de que Takaichi sea capaz de llevar adelante “las reformas estructurales de la economía en las que Abe, que fue su mentor, fracasó”.