
Ascenso meteórico de Escribano: De proveedor a gigante en la industria de defensa española
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La historia de la construcción del “campeón nacional” de la industria de defensa española toma un giro inesperado. Los protagonistas clave son Indra Group, con ingresos de 3.851 millones de euros, y Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), con una facturación de 91 millones de euros en 2022. El Estado, como accionista principal de Indra (28%) y casi único cliente de Escribano, juega un papel central. Sin embargo, la situación podría llevar a que Escribano tome el control de Indra.
La escalada al poder de los hermanos Escribano
Tras el cierre de las cuentas de 2022, los hermanos Ángel y Javier Escribano iniciaron la compra de acciones de Indra. En mayo de 2023, revelaron haber alcanzado el 3% del capital, y a finales de noviembre ya acumulaban un 8%, con una inversión total de 182 millones de euros. Esta cifra supera el doble de su facturación de 2022, marcando un hito en el crecimiento de estos empresarios metalúrgicos.
En el Informe de Gestión de EM&E de 2023, la empresa expresó su objetivo: “La adquisición de una participación del 8% en el accionariado de Indra Sistemas va a permitir a la Sociedad participar en aquellas decisiones que pudieran afectar a la Organización”. En mayo de 2024, Ángel Escribano firmó las cuentas de su empresa y Javier fue nombrado consejero de Indra. A finales de 2024, controlaban el 14,3% de la compañía.
Cambios políticos y el auge de la industria militar
En enero de 2025, José María Álvarez-Pallete fue destituido como presidente de Telefónica y reemplazado por Marc Murtra, quien era el presidente de Indra. Poco después, Ángel Escribano asumió la presidencia de Indra.
Estos movimientos coinciden con un giro en la política internacional, con un enfoque en el comercio como instrumento militar y la exigencia a los socios europeos de aumentar su presupuesto militar. Esto ha impulsado a los países europeos a crear su propia industria militar, ante la incertidumbre sobre la defensa estadounidense en caso de una hipotética invasión rusa.
El momento adecuado para Escribano
Los hermanos Escribano se encuentran en una posición ventajosa, liderando el consejo de administración de Indra. Las acciones de las empresas proveedoras de los ejércitos se han disparado en Bolsa. Indra, que había cotizado alrededor de 10 euros por acción durante una década, alcanzó su máximo histórico de 58,9 euros en enero de 2023, tras la entrada de los Escribano.
Conflicto de intereses y posible fusión
La llegada de Ángel Escribano a la presidencia de Indra generó la posibilidad de una fusión entre Indra y Escribano, lo que provocó dimisiones y ceses en el consejo debido a un evidente conflicto de intereses. Algunos cuestionan que los dueños de un proveedor del Ministerio de Defensa tomen el control de Indra, una empresa controlada por el Estado, siendo su tamaño significativamente menor.
En 2024, Escribano facturó 355 millones de euros, frente a los 4.843 millones de Indra. Indra invirtió 427 millones en I+D+I, mientras que EM&E invirtió 15 millones. En ese mismo año, los Escribano acordaron que Advanced Manufacturing Engineering se convirtiera en la cabecera del grupo, integrando los balances y cuentas de varias empresas. Sin embargo, la información financiera de esta sociedad no está disponible en el Registro Mercantil, lo que genera interrogantes sobre la transparencia de un contratista del Estado.
El valor del grupo Escribano
El activo más relevante del grupo Escribano es su participación en Indra, valorada en 1.230 millones de euros, lo que supone unas plusvalías teóricas de más de 860 millones. Antes de cualquier operación, se debería separar las acciones de Indra de la actividad industrial, y contar con números actuales, reales y auditados. Además, el futuro del grupo Escribano depende en gran medida de los contratos adjudicados por el Gobierno de España.
El Estado podría terminar pagando, a través de Indra, el valor creado por Escribano con los contratos encargados. Mientras tanto, Santa Bárbara (anteriormente empresa pública) pierde valor al quedar fuera de los nuevos contratos y enfrentarse al Gobierno en los tribunales.
¿Un desplazamiento patrimonial?
Algunos sugieren que la SEPI debería haber comprado Escribano hace años, en lugar de abrirles las puertas de Indra. Se critica que el Gobierno añada valor a Escribano adjudicándole contratos, para luego pagar ese valor en acciones de Indra o en efectivo. Este conflicto de intereses es calificado por algunos como un desplazamiento patrimonial desde los Presupuestos Generales del Estado hacia particulares.













