
Violencia en el fútbol base extremeño: agresión a un árbitro menor de edad
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El fútbol extremeño se enfrenta nuevamente a un problema creciente: la violencia en los campos de juego. Un incidente reciente en Villafranca de los Barros, donde un árbitro menor de edad fue agredido durante un partido de la categoría cadete, ha puesto de manifiesto la persistencia de este problema, que no distingue ni categorías ni edades.
La agresión al joven árbitro no es un caso aislado.
La violencia verbal y física se ha convertido en un problema recurrente en el fútbol, manifestándose a través de insultos desde la grada, amenazas, presión constante y, en los casos más graves, agresiones físicas que sobrepasan los límites del deporte.
La pasión mal entendida como detonante
Paco Martínez Lemus, presidente del Comité de Árbitros de Extremadura, considera que el problema radica en la confusión del concepto de pasión en el fútbol. Enfatiza que si se concibiera el deporte como una fiesta, un día para desconectar y disfrutar con amigos, la actitud tanto en las gradas como en el terreno de juego cambiaría significativamente.
Sanciones contundentes y un espacio educativo
Desde el Comité de Árbitros se asegura que se toman medidas firmes ante estos incidentes, aplicando sanciones severas a aquellos que muestran un comportamiento incívico en el mundo del fútbol.
Insisten en que el fútbol debe ser un espacio educativo y no un campo de batalla.













