
Guerra contra los meteorólogos: el Gobierno español lleva a la Fiscalía los discursos de odio climático
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El Gobierno español ha decidido judicializar la creciente ola de hostilidad dirigida hacia meteorólogos y divulgadores climáticos en las redes sociales, elevando el caso a la Fiscalía. La medida surge tras la detección de un aumento alarmante en la virulencia de los mensajes dirigidos a quienes informan sobre el calentamiento global.
Aumento de mensajes de odio y negacionismo
El Ministerio para la Transición Ecológica ha alertado sobre la escalada de ataques, que incluyen insultos y amenazas dirigidas a profesionales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y al propio ministerio. Frases como “sois una enfermedad para los ciudadanos”, “deberíais ir a la cárcel” y “le habéis comido la cabeza a los jóvenes” son ejemplos del odio vertido en redes sociales.
La decisión del Ejecutivo se fundamenta en un exhaustivo estudio que analizó más de 17.300 comentarios en 15 cuentas relevantes. El análisis identificó 650 mensajes que promueven el odio, el negacionismo climático y teorías conspiranoicas.
Polarización y teorías conspirativas en redes sociales
Isidro Jiménez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense y colaborador en el estudio, explica que las redes sociales tienden a polarizar los contenidos, sirviendo como plataforma para la difusión de discursos conspirativos.
Según Jiménez, los informadores son acusados de “vendidos, traidores, de manipuladores” por una supuesta sociedad crítica engañada por una élite empresarial.
El negacionismo climático y la manipulación de la información
El profesor Jiménez destaca que los negacionistas utilizan cualquier fenómeno meteorológico para construir su relato, aprovechando la complejidad del cambio climático para malinterpretar la información. Argumentan que cualquier experiencia climática individual sirve para formular una narrativa conspirativa, aunque a veces esté muy elaborada.
Este tipo de discurso busca deslegitimar éticamente a los científicos, quienes intentan enmarcar los datos dentro de una lógica histórica. Jiménez advierte que, aunque estos mensajes no sean tomados en serio por la mayoría, existen grupos organizados que utilizan bots para automatizar su difusión, generando una falsa sensación de alcance. Los mensajes hostiles y negacionistas representan ya “casi un 12 por 100” de las interacciones en estos temas.
El papel de figuras públicas en la promoción del negacionismo
Consultado sobre la influencia de figuras como Donald Trump en estos movimientos, Jiménez considera “lógico pensar” que sí influyen.
“Cuando personalidades importantes y relevantes tienen un peso tan clave en el imaginario social que compartimos, pues al final eso se traduce en que hay otras personas que dicen, bueno, pues realmente esto es creíble”, afirma el profesor.
Finalmente, se reflexionó sobre el espacio mediático que se otorga a teorías sin base científica en comparación con la opinión de los expertos. Se señaló el riesgo de que estas opiniones “son llamativas” y se corre el riesgo de que “se normalicen”, un peligro que, según Jiménez, crece cuando se van sumando y ganan visibilidad.













