
Mick Herron: El renovador del género de espías que prefiere la oficina al campo de batalla
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Graham Greene, John Le Carré, Frederick Forsyth e Ian Fleming, todos ellos fueron espías convertidos en autores de renombre. Mick Herron, sin embargo, se distancia de esta tradición. El escritor británico, galardonado con el Premio Pepe Carvalho en el BCNegre, asegura no ser ni querer ser espía. Prefiere retratar el lado más mundano y burocrático del espionaje, con personajes que se asemejan más a oficinistas que a héroes de acción.
Un giro de 180 grados al género
Herron revolucionó el género de espías al alejarse de la novela clásica, que veía morir con el fin de la Guerra Fría y el auge de las nuevas tecnologías.
Sus espías no son robots ni héroes de cartón, sino personas reales con problemas cotidianos. La serie ‘Slough House’, protagonizada por agentes del MI5 desacreditados, es un claro ejemplo de esta nueva perspectiva.
“Los he trasladado a gente de oficina, que conozco bien, y los he intentado convertir en personas reales, que van a comprar el pan, que tienen problemas financieros y que tienen que comer todos los días”, explica Herron.
El éxito tardío y el legado de los maestros
El éxito le llegó a Herron con la adaptación televisiva de su serie ‘Slow Horses’ por Apple TV+, protagonizada por Gary Oldman como Jackson Lamb. A pesar del reconocimiento, Herron se mantiene fiel a su visión y valora la dedicación de Oldman a su personaje. Confiesa que su ambición siempre fue escribir, sin importar el éxito comercial.
Herron reconoce la influencia de John le Carré, Len Deighton y otros autores en su obra.
Admira la capacidad de Vázquez Montalbán para mezclar el misterio de la novela negra con el comentario social y político.
‘Las horas secretas’: un viaje al pasado
En su última novela, ‘Las horas secretas’, Herron se aleja parcialmente del universo ‘Slow Horses’ para explorar una investigación interna del MI5 y una operación fallida en Berlín en los años 90. La novela es un juego para sus lectores, quienes intentarán identificar a los personajes que podrían pertenecer a la mítica serie.
“Para mí es como un juego con mis lectores, a ver si descifran quién es quién. Es importante el lado lúdico de las novelas”, afirma Herron.
La novela arranca con una persecución en la que Max, un espía retirado, debe escapar de un grupo que intenta cazarlo. Así, la acción nos traslada a la cabeza de este misterioso hombre, con sus miedos e incapacidades.













