Oia, la joya gallega donde la historia y la naturaleza se funden

Oia, la joya gallega donde la historia y la naturaleza se funden
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Oia, la joya gallega donde la historia y la naturaleza se funden

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Oia, un tesoro en la costa sur de Galicia, se encuentra entre Baiona y A Guarda, ofreciendo un paisaje singular donde el Atlántico golpea con fuerza su litoral rocoso. Esta franja costera, conocida como la Costa de los Castros, se enmarca en la Sierra de la Groba, creando una atmósfera salvaje y virgen.

La combinación de mar y montaña convierte a Oia en un destino tranquilo y auténtico, poco masificado, donde la naturaleza y la historia convergen.

El Monasterio de Santa María: Un hito histórico

El monasterio de Santa María, fundado alrededor de 1137, es el monumento más emblemático de la región. Único monasterio cisterciense de Europa construido frente al mar, sus muros han sido testigos de los temporales atlánticos. Los monjes, siguiendo la regla reformada de San Bernardo, vivieron en este enclave donde la arquitectura original, de estilo románico, incorporó detalles góticos y barrocos con el tiempo.

Declarado Bien de Interés Cultural, el monasterio no solo fue un lugar de oración y silencio, sino también un baluarte defensivo. En 1624, los religiosos repelieron un ataque de piratas turcos, ganándose el título de Real e Imperial Monasterio de Oia y el derecho a mantener una guarnición y un arsenal militar.

El siglo XIX marcó el fin de la presencia monacal tras la invasión napoleónica y la desamortización de Mendizábal. La iglesia se convirtió en sede parroquial en 1838, y el resto del complejo pasó a manos privadas. Durante la Guerra Civil, el monasterio sirvió como cárcel y, posteriormente, como colegio privado jesuita.

Un paseo por el monasterio revela una evolución arquitectónica a través de los siglos. La iglesia, de planta de cruz latina, presenta una fachada sobria, un coro del siglo XVI y un retablo mayor manierista. La torre del campanario y otras ampliaciones datan del siglo XVIII. El conjunto incluye la Plaza de Armas y los patios de los Naranjos y de los Limones, así como un claustro renacentista construido sobre uno románico del siglo XIII.

Arte rupestre y petroglifos prehistóricos

Antes de los monjes, antiguas civilizaciones dejaron su huella en Oia a través de arte rupestre y petroglifos prehistóricos, grabados en las laderas de los montes locales durante la Edad del Bronce. La densidad de restos arqueológicos en la zona es notable, ofreciendo una ventana al pasado de hace unos cuatro mil años.

Un lugar clave para descubrir este legado es A Cabeciña, en Mougás, donde se combina un castro de la Edad del Hierro con arte rupestre. El asentamiento fortificado, ocupado entre los siglos IX y IV a.C., cuenta con un sistema defensivo complejo y una concentración de grabados, incluyendo semicírculos concéntricos inusuales en el noroeste.

Ruta Mágica de Oia: Conexión milenaria

La Ruta Mágica de Oia conecta diversos grupos de petroglifos a lo largo de quince kilómetros. En Figueirido, se encuentran grabados de embarcaciones de tipo mediterráneo, mientras que O Alto do Visiño destaca por figuras de animales, especialmente caballos representados con un estilo singular. Estas escenas, que parecen mostrar los primeros ejemplos de equitación, sugieren una conexión milenaria entre el hombre y la naturaleza.

Acantilados y el Camino de Santiago

El paisaje de Oia se define también por sus espectaculares acantilados, donde el Atlántico golpea con fuerza la costa rocosa. Estos acantilados ofrecen miradores para disfrutar de las puestas de sol, transmitiendo una sensación de belleza salvaje y pura.

Oia es también famosa por tradiciones como la “rapa das bestas” y es una parada vital del Camino de Santiago Portugués. Los peregrinos disfrutan de vistas al océano y de la gastronomía local, que ofrece productos frescos del mar. Desde sus piedras prehistóricas hasta sus muros cistercienses, Oia sigue siendo un destino donde la historia y la naturaleza son inseparables.