
EL ALMA DE LA RIOJA EN PELIGRO: LOS BARRIOS DE BODEGAS LUCHA POR SU SUPERVIVENCIA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Más de la mitad de los municipios de La Rioja se enfrentan a una crisis patrimonial: 95 de sus 174 municipios ven cómo sus tradicionales barrios de bodegas, algunos con origen en el siglo XIV, corren el riesgo de desaparecer debido a la falta de mantenimiento y el implacable paso del tiempo.
Estos calados, declarados Bien de Interés Cultural en 2015, han sufrido recientes derrumbes, como el ocurrido en Entrena, lo que ha generado una alarma sobre la necesidad urgente de conservar lo que muchos consideran el alma de la denominación de origen Rioja.
Un Legado Histórico y Eficiente
Estas construcciones subterráneas representan mucho más que historia; son un ejemplo de eficiencia constructiva. Elena López Ocón, ingeniera agrónoma y doctora experta en estos espacios, destaca cómo su diseño permitía mantener temperaturas constantes de manera natural durante todo el año. Esto los convertía en modelos de construcción eficientes y ambientalmente sostenibles mucho antes de que estos conceptos se popularizaran.
Complejidades en la Conservación
Sin embargo, la conservación de estos barrios de bodegas es una tarea extremadamente compleja. López Ocón explica que muchas de estas bodegas están interconectadas, lo que significa que el abandono o derrumbe de una puede afectar a las estructuras vecinas.
A esto se suman las filtraciones de agua, la dificultad de intervenir en laderas y la multipropiedad, que complica cualquier intento de actuación. “Son muchos propietarios, muchos municipios. Yo entiendo que es complicado, pero es la base de nuestra denominación”, lamenta la experta.
La fragilidad de estas estructuras es un problema que se remonta siglos atrás. Ya en 1632, la junta de cosecheros de Logroño solicitó la prohibición del paso de carruajes en la zona para proteger los calados, argumentando que las vibraciones podían afectar tanto a la calidad del vino en crianza como a la estabilidad de las construcciones.
Un Ejemplo de Esperanza: Quel
A pesar de los desafíos, existen ejemplos inspiradores.
El municipio de Quel inició la regeneración de su barrio de bodegas hace casi 20 años, invirtiendo en servicios básicos como agua y saneamiento para incentivar a los propietarios a cuidar de sus bodegas. Pilar Pérez, concejal de turismo, explica que esta iniciativa fue “el primer comienzo para que la gente allegue a mantenerlas”.
Esta apuesta ha convertido a Quel en un referente. El municipio cuenta ahora con una bodega institucional para eventos y una bodega-museo que muestra un calado de los siglos XVII-XVIII en su estado original. “Lo único que reformamos fue la parte de afuera que estaba derrumbada, y lo demás es que está intacto”, celebra la concejal.
El Declive y la Búsqueda de un Futuro
El principio del fin para muchos de estos calados llegó en los años 50, con la creación de cooperativas y grandes bodegas.
Los pequeños viticultores dejaron de elaborar su propio vino, vendiendo la uva directamente. Esto provocó que las bodegas familiares perdieran su uso original y, con el tiempo, el ambiente y la actividad que las caracterizaban. Aunque muchas se han transformado en merenderos para reuniones familiares, la vida en los barrios de bodegas ya no es la que era.
Actualmente, con el apoyo de entidades como el Colegio de Arquitectos, que está elaborando pautas para futuras intervenciones, se busca recuperar estos espacios. La revitalización de estos barrios de bodegas se presenta como una pieza clave para definir el futuro del patrimonio vitivinícola de La Rioja y devolver la vida a sus calles subterráneas.
La conservación de este pasado es esencial para que Rioja siga siendo una Denominación en la que el trabajo bien hecho siempre ha sido la clave de la diferenciación.













