
La exclusión social afecta al 20% de las familias en la Comunidad Valenciana
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La exclusión social en la Comunidad Valenciana se mantiene como un problema estructural, afectando al 20% de las familias, según el último informe de la Fundación FOESSA. Esta situación, impulsada por la dificultad de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y las desigualdades, no ha experimentado mejoras significativas a pesar de la recuperación económica.
Un análisis profundo de la realidad valenciana
El informe, presentado en Xàbia, ofrece una “radiografía de las condiciones de vida de las familias valencianas”, analizando factores como ingresos, empleo, vivienda y relaciones sociales. María Moscardó, coordinadora del estudio, subraya que el objetivo es identificar las fallas del sistema que perpetúan estas dificultades.
La persistencia de la tasa de exclusión evidencia que no se trata de un problema puntual, sino de una cuestión arraigada. Moscardó señala que los ingresos insuficientes, los empleos precarios y el aumento del precio de la vivienda son las principales causas.
Colectivos vulnerables: infancia, migrantes y mujeres
El informe destaca la vulnerabilidad de ciertos grupos.
Un preocupante 30% de los menores se encuentra en situación de exclusión. Las personas de origen migrante tienen casi tres veces más probabilidades de sufrirla, y las mujeres, especialmente aquellas que encabezan hogares, enfrentan tasas más altas, agravadas por la carga de los cuidados.
La vivienda: un factor determinante
La vivienda se ha convertido en un “factor estructural y determinante en el motor de la exclusión”. Casi la mitad de las personas que viven de alquiler (48%) se encuentra en riesgo de pobreza. Además del precio, la inseguridad y la inestabilidad habitacional impactan negativamente en otros aspectos de la vida.
Precariedad laboral: trabajar no garantiza la seguridad económica
La precariedad laboral es otro foco importante.
La mitad de las personas que acuden a Cáritas tienen trabajo, lo que demuestra que tener empleo ya no es sinónimo de seguridad económica. La inestabilidad, la parcialidad y los bajos salarios contribuyen a esta situación.
Propuestas para revertir la tendencia
FOESSA propone un cambio hacia políticas públicas “coherentes, valientes y estables” basadas en la justicia social. Se requiere estabilidad, coherencia e inversión sostenida, así como una mirada a largo plazo con dimensión comunitaria, ecológica y perspectiva de género.
Se sugiere actuar en tres planos: garantizar ingresos, facilitar el acceso a la vivienda y reforzar la protección social a los más vulnerables. Aunque es un proceso a largo plazo, Moscardó afirma que sería posible con voluntad política y coordinación entre administraciones, sociedad y agentes sociales.
Finalmente, Moscardó enfatiza que la exclusión social es un problema colectivo y que detrás de cada cifra hay personas que se esfuerzan por superarla, pero se enfrentan a un sistema que se lo impide.