
La Inteligencia Artificial revela el rostro de Jesús a partir de la Sábana Santa de Turín
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Después de más de 2000 años de especulaciones, la Inteligencia Artificial (IA) ha logrado reconstruir el rostro de Jesús. Utilizando las medidas, manchas y marcas presentes en la Sábana Santa de Turín, la IA ha analizado la imagen para ofrecer una representación de cómo pudo haber sido su apariencia.
La Sábana Santa: Un objeto de estudio y debate
La Sábana Santa de Turín es un lienzo de lino de aproximadamente 4,4 metros de largo por 1,1 metros de ancho.
La tradición cristiana sostiene que esta tela envolvió el cuerpo de Jesucristo después de su crucifixión. En ella se distingue la imagen difusa de un hombre que presenta signos de haber sido crucificado: marcas en las muñecas y los pies, heridas consistentes con una flagelación y una lesión en el costado.
Esta reliquia se conserva en la Catedral de San Juan Bautista y es considerada uno de los objetos más estudiados y debatidos dentro del cristianismo.
La imagen que se observa en la tela no ha sido creada con pigmentos o técnicas de pintura tradicionales, y su origen continúa siendo objeto de investigación científica.
Detalles de las torturas reflejadas en la Sábana
La figura que se puede ver en la Sábana Santa parece corresponder a un hombre que sufrió torturas similares a las descritas en los Evangelios: huellas de flagelación en la espalda, marcas compatibles con una corona de espinas en la cabeza, heridas de clavos en las muñecas y los pies, y una herida en el costado, de la que aparentemente brotó sangre y suero.
A pesar de que Jesucristo fue juzgado y castigado como un criminal, recibió un entierro especial, similar al que se le daría a un rey o a una persona poderosa. Este hecho también se deduce a partir del estudio de la Sábana Santa.
El relato bíblico del entierro
En la Biblia, específicamente en Mateo 27:57-60, se relata el momento en que se colocó la tela sobre Jesús:
“Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también era discípulo de Jesús.
Este se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se le entregara.
José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su sepulcro nuevo que había excavado en la roca. Después de hacer rodar una gran piedra sobre la entrada del sepulcro, se fue.”













