De la tragedia personal a un legado que marcó generaciones: la poeta que cambió la mirada sobre la salud mental

De la tragedia personal a un legado que marcó generaciones: la poeta que cambió la mirada sobre la salud mental
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De la tragedia personal a un legado que marcó generaciones: la poeta que cambió la mirada sobre la salud mental

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El 11 de febrero de 1963, Sylvia Plath se quitó la vida, sobrepasada por las dificultades de criar sola a sus hijos y una depresión crónica. A pesar de su temprana muerte, su obra ha trascendido generaciones por su forma de abordar el dolor y la salud mental, consolidándola como una de las máximas exponentes del género confesional y una de las poetas más extraordinarias del siglo XX.

Un inicio precoz en la poesía y la depresión

Sylvia Plath nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, en el seno de una familia de profesores universitarios de ascendencia alemana. Desde pequeña, destacó por su perfeccionismo e interés en la escritura, la pintura y el piano, además de ser una estudiante de honor. A los ocho años publicó su primer poema en una revista de Boston. Sin embargo, el fallecimiento temprano de su padre por diabetes, que no se quiso tratar, la marcó profundamente y la llevó a su primera depresión.

Durante su adolescencia, Sylvia Plath comenzó a escribir un diario personal en el que abordó temas como el rol de la mujer y su búsqueda de una identidad feminista. Su primer intento de suicidio ocurrió mientras estudiaba en el Smith College, lo que la llevó a ser tratada con electrochoques en el Hospital psiquiátrico McLean, donde le diagnosticaron depresión crónica.

“La campana de cristal” y su complicada vida con Ted Hughes

Sus buenos resultados académicos le permitieron obtener una beca para estudiar en Cambridge, donde conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956. La pareja se trasladó a Estados Unidos, pero regresaron al Reino Unido cuando esperaban su primer hijo. Primero vivieron en Londres y luego en North Tawton, una pequeña población de Devon, donde en 1960, la poeta dio a luz a su hija Frieda y publicó su primer libro, “El Coloso”.

Un momento importante en su carrera fue la recitación de su poema “Tres mujeres” en la BBC, donde abordó el tema del aborto y la maternidad desde una perspectiva feminista, lo que la llevó a centrarse en escribir poesía para ser leída en voz alta.

Tras sufrir violencia doméstica e infidelidades por parte de su marido, Sylvia Plath se separó de él, poco después de haber sido madre de su segundo hijo. De 1962 a 1963 vivió una época difícil, lejos de su país natal, enferma, con problemas económicos y cuidando sola de sus dos hijos.

Fue entonces cuando publicó “La campana de cristal”, su única novela, primero bajo el seudónimo de Victoria Lucas, y luego con su nombre. La protagonista tiene tintes autobiográficos, al narrar la historia de una periodista que sufre inestabilidad emocional y depresión.

El Pulitzer que reescribió su lugar en la historia

Tras su suicidio en 1963, su marido Ted Hughes adquirió los derechos de su obra y se convirtió en su editor, revisando y editando los manuscritos. En 1965 se publicó “Ariel”, una colección de poemas escritos durante los últimos años de su vida, que destaca por su honestidad al expresar su dolor.

En 1982, Sylvia Plath fue reconocida con el premio Pulitzer de poesía por su obra póstuma “Poemas completos”, siendo la primera mujer en lograrlo tras fallecer. Este reconocimiento llevó a la publicación de sus diarios personales y a su consolidación como una figura estudiada desde la perspectiva feminista.