
Las elecciones anticipadas: Un arma de doble filo para el PP
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Las elecciones en Extremadura y Aragón, convocadas de forma anticipada, han puesto de manifiesto los riesgos de utilizar la disolución parlamentaria como arma política. Si bien formalmente no fue Alberto Núñez Feijóo quien disolvió los parlamentos, la decisión se atribuye a una estrategia nacional del PP.
El cálculo fallido del PP
El objetivo principal era doble: debilitar al presidente del Gobierno y “liberar” al PP de la influencia de VOX, obteniendo mayorías absolutas en ambas comunidades para gobernar en solitario. Se buscaba que Feijóo llegara a las elecciones generales sin ataduras.
Sin embargo, este cálculo no ha salido como se esperaba. La dependencia de VOX para la investidura en Extremadura ha puesto en una situación delicada al PP, abriendo la puerta a exigencias humillantes por parte de Santiago Abascal. A partir de ahora, el programa del PP está a merced de las demandas de VOX.
Las consecuencias en otras regiones
La situación en Extremadura genera interrogantes sobre las negociaciones en Aragón y la estabilidad en Castilla y León. Incluso en Andalucía, donde Moreno Bonilla ha tenido una buena gestión de las inundaciones, los sondeos ya no garantizan la mayoría absoluta al PP.
Es posible que los próximos sondeos cambien, pero el desgaste de las investiduras y el fortalecimiento de VOX podrían obligar a Moreno Bonilla a depender de este partido. Esta es la pesada carga que Núñez Feijóo deberá llevar hasta que termine la legislatura o Pedro Sánchez decida adelantar las elecciones.
La disolución: Un arma de doble filo
La disolución parlamentaria es un arma de doble filo. Pedro Sánchez lo experimentó en 2019 al no aceptar a Pablo Iglesias como vicepresidente, aunque luego rectificó en 2023. Ahora, es el PP quien enfrenta las consecuencias de las disoluciones en Extremadura y Aragón.
La imprudencia de hacer pública la propuesta de pedir la abstención al PSOE ha dejado al PP vulnerable ante VOX, que ahora puede exigir la renuncia de Guardiola como candidata a la investidura o demandar consejerías con presupuestos y un programa aprobado por la dirección nacional de VOX. La jugada del PP podría salirle muy cara.













