
GRAZALEMA BAJO EL AGUA: UN PUEBLO DESPLAZADO POR LAS LLUVIAS TORRENCIALES
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Grazalema, un pintoresco pueblo en la Sierra de Cádiz, ha sido devastado por lluvias torrenciales sin precedentes, transformándose de un idílico paisaje a un escenario de emergencia.
En tan solo 24 horas, el 4 de febrero, se registraron más de 600 litros por metro cuadrado, una cifra récord incluso para una de las localidades más lluviosas de España. Las calles se convirtieron en ríos embravecidos y las viviendas en peligrosas trampas de agua.
Ante el riesgo inminente de derrumbes y el colapso del terreno, el 5 de febrero se ordenó la evacuación total del municipio, afectando a sus más de 1.600 habitantes. La operación fue coordinada por la UME, Protección Civil, la Guardia Civil y la Policía Local, en una urgente misión para salvar vidas.
Muchos vecinos se vieron obligados a abandonar sus hogares con lo puesto, dejando atrás recuerdos y pertenencias. La mayoría fue trasladada al pabellón El Fuerte, en Ronda (Málaga), habilitado como refugio improvisado con 600 camas.
Otros encontraron cobijo en casas de familiares y amigos en localidades vecinas como Zahara de la Sierra, El Gastor, Algodonales, El Bosque o Prado del Rey.
El polideportivo rondeño se ha convertido en un centro de solidaridad, donde la Cruz Roja y cientos de voluntarios atienden a los desplazados. Se proporcionan desayunos, comidas y cenas, creando un espacio donde se comparten experiencias, apoyo y esperanza.
A pesar de la difícil situación, el ambiente se llena de momentos de alegría, especialmente para los niños, quienes disfrutan de espectáculos organizados para aliviar su ansiedad. Algunos lo viven como una aventura, mientras que otros anhelan el regreso a sus hogares.
Un Exilio Forzado por la Naturaleza
Entre los desplazados se encuentra Pepe Ramírez, de 94 años, un símbolo de resiliencia que celebró su cumpleaños en el pabellón, rodeado de personas que se han convertido en su nueva familia.
El alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, ha asegurado que el regreso de los vecinos solo se producirá cuando existan “máximas garantías” de seguridad. Los técnicos trabajan para evaluar los daños y asegurar la estabilidad del terreno, que permanece saturado de agua.
La Guardia Civil está facilitando accesos controlados para que algunos vecinos puedan recoger artículos de primera necesidad.
Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro sigue siendo la mayor preocupación.
El temporal también ha afectado la educación, dispersando a los estudiantes. La Junta de Andalucía está buscando soluciones urgentes, como la enseñanza telemática o la integración de los alumnos en centros educativos cercanos a sus lugares de refugio.
La historia de Grazalema se ha visto marcada por este desastre natural, transformando su identidad como “el pueblo donde siempre llueve” en un ejemplo de resistencia y solidaridad. Sus habitantes, acostumbrados a convivir con la lluvia, han demostrado una fortaleza admirable. En medio del caos, la solidaridad se ha convertido en su refugio más seguro.
Desde Ronda, los grazalemeños esperan con esperanza el día en que puedan regresar a su pueblo y reconstruir sus vidas, recordando siempre que la lluvia, aunque parte de su identidad, también puede ser una prueba de vida inolvidable.













