El presidente del Rayo Vallecano, Martín Presa, en el ojo del huracán: Entre la ultraderecha y un césped desastroso

El presidente del Rayo Vallecano, Martín Presa, en el ojo del huracán: Entre la ultraderecha y un césped desastroso
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El presidente del Rayo Vallecano, Martín Presa, en el ojo del huracán: Entre la ultraderecha y un césped desastroso

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Pago tardío de nóminas, salas de prensa sin wifi, vestuarios rivales a oscuras, duchas frías para la plantilla, inmovilismo en la búsqueda de ingresos… Y ahora, hongos en un campo que es la vergüenza del fútbol español. La gestión de Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano, lleva años siendo cuestionada, pero la suspensión del partido contra el Real Oviedo debido al pésimo estado del césped ha colmado la paciencia de la afición.

Esta situación se produce en un momento en que el equipo masculino compite en la UEFA Conference League, tras una temporada de éxitos deportivos.

El descontento de la afición

El descontento de la afición se basa en actitudes de la directiva que no encajan con el sentir obrero y progresista del club. Un ejemplo es la felicitación del Día de la Mujer, donde se recordaba también a las diputadas del Partido Popular que asistieron al estadio ese día.

Además, la invitación al palco de Santiago Abascal, líder de Vox, en un partido contra el Albacete (equipo que contaba con el futbolista ucraniano Roman Zozulya) generó gran polémica. Martín Presa justificó la presencia de Abascal argumentando que quería “limpiar la imagen de Vallecas”.

La Federación de Peñas respondió a esta acción con contundencia: “En Vallekas no hay lugar para el fascismo. Ni para los tontos útiles”.

Falta de inversión e infraestructuras deficientes

La afición denuncia la falta de inversión, mantenimiento e innovación en las infraestructuras del club. La cancelación del partido contra el Real Oviedo debido al estado del césped provocó la indignación de los seguidores, que se concentraron a las puertas del estadio al grito de “Presa, vete ya” o “Presa no, Rayo sí”.

Los jugadores y el cuerpo técnico también denunciaron la falta de soluciones a las deficiencias en las instalaciones a través de un comunicado de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), exigiendo “unas condiciones dignas de trabajo”.

La suspensión del partido no solo daña la imagen del Rayo, sino que también podría acarrear consecuencias legales. El Oviedo estudia solicitar que LaLiga les dé el partido por ganado y recurrir a la justicia por los perjuicios económicos causados.

Mientras, LaLiga estudia trasladar el próximo partido en casa ante el Atlético de Madrid al Estadio de Butarque, en Leganés.

Problemas en la Ciudad Deportiva

Ignacio Benito, concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, denuncia que las deficiencias van más allá del estadio. A petición de las familias de la cantera, se debatió en el pleno de Villa de Vallecas sobre la Ciudad Deportiva, cuyas instalaciones están en tan mal estado que el equipo de Primera División ha tenido que entrenar en otros lugares no adaptados.

Benito subraya que la situación es aún más delicada para los jóvenes: “Un niño se rompió un ligamento interno por el mal estado de uno de estos campos”.

¿Un Rayo sin Vallecas?

Martín Presa sigue insistiendo en llevar al Rayo fuera de Vallecas, una propuesta que ha generado tensión con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien inicialmente apoyó la idea pero luego reculó.

La afición se opone rotundamente a esta medida, argumentando que “El Rayo no se entiende sin Vallecas y Vallecas no se entiende sin el Rayo”.

Para Martín Presa, las carencias del estadio son la falta de parking para jugadores y autoridades, zonas de hospitality y zonas VIP, lo que afecta a los ingresos del club.

Una gestión controvertida desde el principio

Martín Presa compró el Rayo en 2011 por un importe simbólico, asumiendo una deuda de 40 millones de euros. Desde el principio, ha sido acusado de tener vínculos con la anterior propiedad, la familia Ruiz-Mateos.

Éxitos deportivos en el masculino y declive en el femenino

Mientras el equipo masculino ha logrado clasificarse para competiciones europeas, el equipo femenino ha sufrido un declive, llegando a militar en la tercera categoría.

Las jugadoras han denunciado condiciones laborales indignas y falta de médicos propios. Además, la contratación de un entrenador que hizo comentarios inapropiados generó gran polémica.

En resumen, la gestión de Martín Presa ha colmado la paciencia de la afición del Rayo Vallecano, que ve cómo el club se deteriora mientras el presidente se centra en otros intereses.