
Endurecimiento de penas por hurto: ¿Solución real o parche?
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El Congreso de los Diputados ha dado luz verde a una reforma del Código Penal destinada a combatir la multirreincidencia en delitos de hurto. La modificación, impulsada con el apoyo del Partido Socialista, eleva las sanciones para aquellos que incurran repetidamente en robos cuyo valor no exceda los 400 euros. En los casos más graves, las multas podrían transformarse en penas de prisión de hasta dos años.
Opiniones divididas ante la reforma
A pesar del endurecimiento de las penas, la medida genera escepticismo entre expertos y víctimas. Serafín Giraldo, inspector jefe de Policía H50 y doctor en Derecho, si bien la califica como “necesaria y positiva”, advierte que resulta insuficiente para solucionar el problema de raíz.
Giraldo hizo estas declaraciones en el programa ‘El Cascabel’ de TRECE.
El principal escollo, según Giraldo, reside en la dificultad para demostrar la pertenencia de estos ladrones a organizaciones criminales. “A la policía nos cuesta muchísimo demostrar que son organizaciones criminales. Ese es el problema real que tenemos”, aseveró. Asimismo, resaltó el aumento de la “delincuencia itinerante”, compuesta principalmente por individuos extranjeros que llegan a España, delinquen y regresan a sus países de origen.
Víctimas desprotegidas
Sara Drahem, propietaria del bar Limonche en Madrid, personifica la crudeza de esta realidad.
En menos de un año, ha sufrido ocho robos. En su testimonio, Drahem explicó que la mayoría de los autores eran menores de edad. “El problema es que en España es muy barato robar”, lamentó.
Las consecuencias para su negocio han sido devastadoras, con pérdidas superiores a los 12.000 euros en un solo robo y la imposibilidad de renovar el seguro. “Me echan de los seguros directamente”, confesó Drahem, cuyo marido sufre depresión debido a la impotencia y el estrés constante.
Giraldo ilustró la desprotección de las víctimas al señalar que el marido de Sara no cierra el bar “porque no le roban otra vez”.
La impunidad persiste
El inspector Giraldo confirmó que la sensación de impunidad persistirá, ya que la llamada “puerta giratoria” no desaparecerá con esta reforma. “Esa frase policial de que ‘por una puerta entran y por la otra salen’ evidentemente va a seguir existiendo”, afirmó, debido a la lentitud del sistema judicial que permite que los detenidos queden en libertad hasta el juicio.
Para Giraldo, el problema estructural es clave. “Hemos pintado el coche, ha quedado muy bonito, pero el motor sigue sin funcionar”, sentenció gráficamente. Esta metáfora subraya que, sin una justicia más ágil y recursos para combatir a las bandas, el endurecimiento de penas se queda en un mero retoque estético.
Reforma de la Ley del Menor
Otro de los grandes problemas sin resolver es la delincuencia juvenil.
Serafín Giraldo insistió en la necesidad de reformar la Ley del Menor, que data del año 2000. “Quizás haya que abrir ese melón, porque desde luego los menores de 14 años no son lo mismo hace 26 años que ahora”, argumentó, sugiriendo que la ley actual no se corresponde con la realidad social y delictiva actual.













