
Alarma en el sector ferroviario español: Tripulante denuncia tensión y riesgo tras accidente mortal
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Una tripulante de servicios a bordo de Alvia, Diana Murciano, ha denunciado públicamente la preocupante situación que enfrentan los trabajadores del sector ferroviario en España. En declaraciones al programa ‘El Cascabel’ de TRECE, Murciano describió un ambiente laboral marcado por la “tensión permanente” y un “riesgo altísimo”, factores que han motivado huelgas en busca de mayor seguridad tanto para pasajeros como para empleados.
El impacto del accidente de Adamuz
El reciente fallecimiento de su compañero Agustín en un accidente en Adamuz (Córdoba) ha reabierto viejas heridas, recordando el trágico accidente de Angrois en 2013, donde también perdieron la vida dos compañeros. “Esto de Agustín ahora ha sido como revivir otra vez todo de nuevo”, confesó Murciano, quien añadió que otro compañero, David, “se salvó milagrosamente” tras quedar atrapado durante más de dos horas en el mismo incidente.
Deterioro progresivo de las condiciones laborales
Con casi 26 años de experiencia en el sector, Murciano ha sido testigo del progresivo deterioro de las condiciones de trabajo, un proceso que se ha intensificado tras la pandemia y la liberalización ferroviaria. La tripulante relató incidentes como “se nos volcaban los carros, las cafeteras botaban, incluso a veces en los portaequipajes alguna maleta se salía disparada”, situaciones que eran reportadas a la empresa y comunicadas a los comités de seguridad con Adif y Renfe, sin obtener mejoras significativas.
Normalización de situaciones peligrosas
Murciano admitió que, aunque no ha llegado a sentir miedo, sí ha desarrollado un gran respeto por la profesión.
“Hemos llegado a normalizar situaciones que no lo eran”, afirmó, reconociendo que lo que parecía cotidiano, “al final se ha demostrado que normal no era”. Este clima de inseguridad y presión ha provocado que algunos compañeros “hayan cogido miedo”, se dieran de baja o incluso abandonaran la profesión.
Quejas de los viajeros y pérdida de competitividad
Los viajeros habituales también han notado el empeoramiento del servicio, con quejas constantes sobre el excesivo movimiento de los trenes. Pasajeros que intentaban trabajar en sus ordenadores durante el trayecto manifestaban su incomodidad ante la dificultad para concentrarse. Murciano señala que esta situación, junto con los constantes retrasos, ha afectado la puntualidad tradicional de Renfe y, por ende, su competitividad.
Falta de diálogo con el Ministerio
La tripulante lamentó la gestión posterior a las huelgas, criticando que el ministerio no recibió a todos los sindicatos, a pesar de las advertencias a la Agencia de Seguridad Ferroviaria sobre la falta de protocolos.
“Me hubiera gustado que alguien del ministerio nos hubiera recibido y nos hubiera dejado expresarnos”, declaró, expresando la sensación de que su colectivo no ha sido escuchado.
Impacto en la salud y dilema personal
A sus 48 años y con una condromalacia rotuliana grado 4, el deterioro de las condiciones laborales, las jornadas maratonianas y la reducción de personal están afectando su salud. A pesar de ello, Murciano no se plantea dejar su trabajo por el amor a su profesión y a la “familia ferroviaria”, aunque admite que quizá deba hacerlo por salud, reflejando cómo “la alta velocidad”, antes “símbolo del progreso de España”, ha perdido su brillo para quienes trabajan en primera línea.













