¿Es democrático pactar con EH Bildu? El espíritu de la Transición a debate

¿Es democrático pactar con EH Bildu? El espíritu de la Transición a debate
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¿Es democrático pactar con EH Bildu? El espíritu de la Transición a debate

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Sería revelador poder invocar al espíritu de la Transición española para preguntarle si es democrático y conveniente pactar con EH Bildu. Seguramente, la respuesta sería un rotundo “Sí”.

Aunque no sea una opinión popular entre ciertos sectores, la derecha y el llamado ‘extremo centro postsocialista’ aluden constantemente a la “grandeza del espíritu de la Transición” que permitió a España superar la dictadura. Citan como ejemplo la generosidad de Adolfo Suárez al legalizar el Partido Comunista, algo impensable para algunos en aquel momento, al igual que ahora les resulta inaceptable pactar con EH Bildu.

Han olvidado que el espíritu de la Transición implicaba acoger en la democracia a quienes antes fueron rivales, incluso enemigos.

La Transición y la derecha franquista

Los que se oponen a EH Bildu olvidan que en los años 70 se superó la dictadura, en parte, porque la sociedad española aceptó que la derecha franquista se organizara políticamente para participar en la democracia. A pesar de los asesinatos, torturas, detenciones ilegales y represión de todo tipo, el país decidió mirar al futuro y pasar por alto el pasado franquista de muchos dirigentes con las manos manchadas de sangre.

Esta “grandeza del espíritu de la Transición”, tan elogiada, es la que el PP es incapaz de demostrar hacia EH Bildu.

¿Manuel Fraga, el “Otegi del franquismo”?

Manuel Fraga, fundador del PP, podría considerarse “el Otegi del franquismo”. En 1976, Fraga creó Alianza Popular, el partido que dio origen al actual PP. Fraga había sido ministro de Franco durante siete años y llevaba más de dos décadas al servicio de la dictadura. En 1976, prohibió las manifestaciones de la izquierda en el Primero de Mayo y pronunció la frase “la calle es mía”, actitud poco democrática.

EH Bildu es una coalición, al igual que lo fue el PP en sus inicios. En el principal partido de la derecha española hubo herederos del régimen franquista, pero también se sumaron otras sensibilidades políticas democráticas y antifranquistas. Lo mismo ocurre ahora con EH Bildu, fundada en 2012 por Sortu, pero también por partidos socialdemócratas, ecofeministas y socialistas.

Estos últimos siempre rechazaron la violencia de ETA y apostaron por vías políticas y pacíficas. Es injusto decir que el PP es franquista, como lo es decir que EH Bildu es etarra.

El papel de Fraga y Otegi

Fraga fue presidente de AP y luego del PP entre 1979 y 1990. Durante esos años, existió una minoría de extrema derecha en el PP, que quedó apaciguada al recuperar espacios de poder que había ocupado durante la dictadura. Fraga logró que esa extrema derecha pasara por el aro democrático, al igual que Otegi respecto a Batasuna y Sortu.

Ni Fraga ni Otegi son santos de la devoción de quienes siempre han defendido los derechos humanos, pero fueron capaces de evolucionar y jugaron un papel clave en la historia. A Fraga se le permitió una larga vida política en democracia, siendo presidente de Galicia hasta 2006 y senador hasta 2011. Si al exministro de una dictadura se le permitió esa segunda vida política, a los demócratas no les queda más remedio que permitir a Otegi el protagonismo que su partido y sus votantes decidan darle.

Mirar hacia adelante

Los asesinatos, las torturas y las detenciones ilegales caracterizaron por igual al franquismo y a ETA. Ninguno de esos crímenes tiene justificación y no merecen ni olvido ni perdón. Pero la sociedad sí merece mirar hacia adelante, sin olvidar el miedo, el dolor y el sufrimiento de las víctimas. ¡Es el espíritu de la Transición!

Se dice que ETA fue el último vestigio del franquismo. Por eso, hasta que ETA no dejó de matar y se disolvió, no comenzó la Transición en Euskadi. Una Transición para la que está siendo necesaria la misma generosidad que reinó en el resto de España desde los años 70. Una generosidad y una grandeza de la que el PP es incapaz.

Demócratas conversos

Cualquier demócrata prefiere que los herederos políticos de Franco y de ETA estén integrados en partidos legales y acepten las reglas del juego democrático. ¡Vivan los demócratas conversos de última hora! Siempre es mejor eso que seguir matando, secuestrando y torturando. Si uno prefiere que esos herederos conversos estén en otro sitio, simplemente no es un demócrata.

La hipocresía del PP

La derecha española ha conseguido que muchos ciudadanos asuman como normal y democrático que el PP pacte con Vox, un partido que no solo no condena la dictadura, sino que la ensalza. Parece que nadie se escandaliza cuando la portavoz parlamentaria del PP llama a Vox “partido hermano”. Si cualquier dirigente de la izquierda española llamase a EH Bildu “partido hermano”, se convertirían automáticamente en apestados terroristas cómplices de ETA. Para la derecha, Euskadi no tiene derecho a pasar página.

Lo cierto es que, durante unos años, tanto el fundador del PP como el de EH Bildu apoyaron, justificaron y exculparon la violencia. ETA y el franquismo fueron derrotados gracias a la lucha de la sociedad y del Estado de derecho. Pero si el franquismo y ETA fueron derrotados, fue también, aunque duela reconocerlo, gracias en parte al papel necesario jugado por Manuel Fraga y Arnaldo Otegi.

Si al PP y a Vox de verdad les importara España, tendrían la altura de miras y la generosidad necesarias para pasar página en Euskadi. Entonces sí serían fieles a ese “espíritu de la Transición” con el que se llenan la boca.

Es descorazonador comprobar cómo el PP ha involucionado respecto a su postura sobre EH Bildu y ha arrastrado en esa involución a votantes, periodistas y analistas que en el pasado fueron moderados. La “línea roja” del PP respecto a EH Bildu es pura hipocresía. El PP ha preferido usar a EH Bildu para desgastar a Sánchez antes que contribuir a normalizar la vida política en Euskadi.