
NUEVA CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS: UN LLAMADO A LA ESPERANZA DESDE COSTA DE MARFIL
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Manos Unidas ha lanzado su nueva campaña anual, un esfuerzo renovado para combatir el hambre y ofrecer esperanza a comunidades vulnerables. El testimonio de la hermana Dalila, desde Cancro, Costa de Marfil, ilustra el impacto transformador de cada donación en educación, alimentación y dignidad.
UNA COMUNIDAD DONDE “LA VIDA CRECE”
La comunidad donde trabaja la hermana Dalila, vibrante con niños y jóvenes, enfrenta grandes desafíos. En este pueblo de agricultores, los padres caminaban hasta 15 kilómetros diarios hacia sus campos, a menudo llevando a sus hijos pequeños. La alternativa era dejarlos al cuidado de vecinos o abuelas, quienes ya no podían soportar el trabajo agrícola.
LA CREACIÓN DE UNA ESCUELA: UN SUEÑO HECHO REALIDAD
Esta realidad impulsó la creación de una guardería para cuidar, alimentar y educar a los niños mientras sus padres trabajaban.
La visión se expandió para incluir una escuela primaria que inculcara valores, educación, sueños y esperanzas. Para concretar este sueño, buscaron el apoyo de Manos Unidas.
Manos Unidas evaluó el proyecto, confirmando su viabilidad y colaborando en la construcción de una escuela de ocho aulas. La ONG no solo financió la construcción, sino que también verificó que el centro educativo respondiera a las necesidades de la población. En cinco años, la escuela creció de 42 a 584 alumnos.
UN COLEGIO DE SECUNDARIA PARA DAR CONTINUIDAD A LA FORMACIÓN
El crecimiento exponencial evidenció la necesidad de un colegio de secundaria.
Manos Unidas, tras una rigurosa verificación, apoyó la construcción del colegio que, según la hermana Dalila, “cambia totalmente la vida de estas gentes”.
Gracias a esta infraestructura, los niños de la región tienen acceso a una educación de calidad cerca de sus hogares, desde los 3 hasta los 18 años. El objetivo es formar líderes capaces de romper el ciclo de hambre y desigualdad.
FRUTOS VISIBLES: LA PRIMERA GENERACIÓN UNIVERSITARIA
Los primeros alumnos de la escuela están a punto de ingresar a la universidad. Otros han optado por carreras técnicas o han obtenido puestos en el gobierno, asegurando un futuro profesional comprometido con su comunidad.
La hermana Dalila destaca a Oli (Olivia), una estudiante musulmana que ha crecido en el sistema educativo católico. Proveniente de un hogar humilde, es una estudiante brillante con el sueño de ser médico para ayudar a su pueblo.
Otro ejemplo es Aboubakar, quien sueña con ser ingeniero para construir carreteras en su pueblo.
Su madre, que estudió mientras él era pequeño, se ha convertido en matrona y apoya el sueño de su hijo.
FRENAR LA EMIGRACIÓN DESESPERADA
Este proyecto ha sido fundamental para frenar la emigración. Jóvenes que antes buscaban oportunidades en Europa ahora trabajan en la escuela como maestros, chóferes y jardineros. Algunos incluso viajan a Europa para realizar pasantías, pero regresan a aplicar lo aprendido en su comunidad.
UN POZO DE AGUA: UN RECURSO VITAL
Antes de la escuela, Manos Unidas financió un pozo de agua de 62 metros, crucial para obtener agua limpia. Durante una avería en la red de potabilización, el pozo proporcionó agua a tres pueblos durante seis meses.
UNA COMUNIDAD QUE “HA DECIDIDO SER FELIZ”
A pesar de las dificultades, la hermana Dalila describe una comunidad “muy cálida, muy humana, muy solidaria” que “ha decidido ser feliz”.
La solidaridad, materializada en escuelas, centros de salud y pozos, permite que las cosas mejoren.
EL IMPACTO DE MANOS UNIDAS
La hermana Dalila estima que “el 70 o 75 por 100 de lo que tenemos en infraestructuras, en calidad, es todo el fruto de la solidaridad de España y específicamente de Manos Unidas”. Asegura que la ayuda “llega y llega entera” y que la organización verifica que cada céntimo se utiliza para el fin previsto.
Su mensaje final es una invitación a unirse a Manos Unidas para “cambiar vidas y dar esperanzas”, porque, como concluye la hermana, unidos “podemos hacer maravillas”.













