
Flick critica el arbitraje tras la derrota del Barcelona ante el Atlético de Madrid
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Hansi Flick, entrenador del Barcelona, expresó su profundo descontento con la actuación arbitral de Martínez Munuera tras la derrota por 4-0 de su equipo ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Su frustración se centró en varias decisiones clave que, según él, influyeron significativamente en el resultado del partido.
El gol anulado a Cubarsí, el punto álgido de la polémica
El principal foco de la crítica de Flick fue el gol anulado a Cubarsí tras una extensa revisión del VAR. El técnico cuestionó la duración de la espera: “¿Cuánto tiene que esperar, siete minutos, siete minutos?”. Mostró su desacuerdo con la decisión, afirmando: “Para mí, claramente no es fuera de juego.
Lo veo diferente. No entiendo por qué es fuera de juego. Es una pena. Es un desastre”.
Otras decisiones arbitrales cuestionadas
Además del gol anulado, Flick lamentó otras decisiones, como una acción sobre Balde que, en su opinión, merecía una amonestación que podría haber cambiado el curso del encuentro.
“Para empezar, en la primera acción sobre Balde es amarilla a Giuliano y eso quizás cambiaría todo el partido”, afirmó en la rueda de prensa.
Autocrítica a pesar de la polémica
Más allá de la controversia arbitral, Hansi Flick realizó una autocrítica sobre el rendimiento de su equipo, especialmente durante la primera mitad del partido. “No ha sido buena primera parte. En la primera parte no he visto al equipo que quiero ver”, admitió el técnico, reconociendo las deficiencias en el juego de su equipo.
Confianza en la remontada
A pesar del resultado adverso, Flick no da la eliminatoria por perdida y apela a la remontada en el partido de vuelta. “Intentamos mejorar en la segunda, pero esto no ha terminado.
Queda la vuelta. Lucharemos por ello. Necesitamos a nuestra gente en el Camp Nou”, declaró, mostrando su confianza en el apoyo de la afición para el partido de vuelta.
El entrenador también explicó el cambio de Marc Casadó antes del descanso para evitar “el riesgo de que le echaran roja”, mostrando su preocupación por mantener la disciplina táctica del equipo.













