
'Iván y Hadoum': Un 'Romeo y Julieta' Queer que Reivindica el Amor como Motor de Cambio
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Iván y Hadoum, la única película española en la Berlinale, es una historia de amor entre un hombre trans y una mujer de origen marroquí que viven la precariedad en una fábrica de Almería.
Un ‘Romeo y Julieta’ del Siglo XXI en Almería
Hace once años, Ian de la Rosa imaginó su primera película como un ‘Romeo y Julieta’ ambientado en los invernaderos de Almería, un escenario poco explorado por el audiovisual español. Pero no sería una adaptación tradicional, sino una historia atravesada por conflictos de clase, género y raza, que demostrara cómo estos elementos nos definen y se entrelazan, y que reivindicara el amor como fuerza transformadora frente al odio.
Más de una década después, ese proyecto se ha materializado en Iván y Hadoum, una película que compite en la sección Panorama del Festival de Berlín. La cinta narra una historia de amor no tóxica, que expone la precariedad laboral en las fábricas almerienses y muestra el cuerpo, el deseo y la sexualidad de un hombre trans con una sensibilidad y una inteligencia poco comunes en el cine.
El Amor como Motor de una Revolución Personal
“En esencia, esta película trata de cómo el amor y el deseo pueden ser y son el motor principal para una revolución que empieza en lo personal”, explica De la Rosa. La película subraya que toda transformación a gran escala comienza con pequeñas decisiones individuales.
El amor se convierte en un refugio para Iván, un hombre trans interpretado por Silver Chicón, y Hadoum, una joven de origen marroquí encarnada por Herminia Loh Moreno.
Una Representación Trans sin Conflictos Identitarios
Una de las revoluciones de la película es presentar una historia “donde lo trans no estuviera conflictuado, donde la identidad trans no fuera un conflicto”. De la Rosa, quien es trans, quería mostrar cómo estos cuerpos se empoderan a través de la ternura, la intimidad y el sexo, en un contexto marcado por una “oleada de odio increíble”.
El cineasta realiza una presentación natural y hermosa de su personaje masculino, sin explicitar de forma evidente su identidad trans y mostrando su cuerpo con naturalidad. Su familia le acepta. Esta ausencia de conflicto identitario y esta forma de abordar su sexualidad representan una respuesta a la manera en que el cine suele representar las experiencias trans.
“Tenía muchas ganas de ver un personaje trans cuyo conflicto no tiene nada que ver con ser trans. Me parecía importante dar ese paso”, afirma De la Rosa.
La Intersección de Clase, Género y Deseo
La película también aborda la cuestión de la clase social y cómo se entrelaza con el género. Muestra cómo, para ascender socialmente, el protagonista debe comportarse como se espera de un hombre, evidenciando que “el género está relacionado con el capitalismo”.
Además, Iván y Hadoum plantea la aspiración de clase del personaje de Iván y cómo, dentro de determinadas clases sociales, las personas pueden traicionarse entre sí para lograr sus objetivos. La película deja claro que la solución no está en lo individual, sino en la acción colectiva, como se ve en las mujeres unidas en su sindicato que luchan por condiciones laborales dignas.
En definitiva, los Romeo y Julieta de De la Rosa tienen el amor como motor, pero no olvidan el contexto en el que viven ni de dónde vienen, convirtiéndose en una carta de presentación prometedora de un cineasta con mucho que decir.