No es no”: Sánchez redefine la estrategia frente a la ultraderecha tras el desconcierto del PP

No es no": Sánchez redefine la estrategia frente a la ultraderecha tras el desconcierto del PP
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No es no": Sánchez redefine la estrategia frente a la ultraderecha tras el desconcierto del PP

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La política española vive un momento de tensión tras el auge de la ultraderecha, con acusaciones cruzadas sobre la responsabilidad de este fenómeno. El Partido Popular (PP) se encuentra en una situación de desconcierto ante la posibilidad de que Vox bloquee la formación de gobierno en Extremadura y aumente sus exigencias en Aragón, donde ha duplicado su representación. En este contexto, las relaciones entre el Gobierno y el PP se han deteriorado notablemente.

La posibilidad de una abstención del PSOE para permitir que el PP gobierne sin depender de la ultraderecha ha generado controversia. Aunque algunos sectores del PP podrían ver con buenos ojos esta opción, la descartan por temor a fortalecer aún más a Vox.

El debate sobre la abstención

La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola (PP), reabrió el debate al encontrar dificultades en las negociaciones para formar gobierno. Vox ha intensificado la presión, exigiendo carteras clave como Agricultura, Economía y una vicepresidencia con competencias en Interior, Seguridad e Inmigración. Guardiola reconoció haber solicitado al PSOE una abstención para facilitar la gobernabilidad.

Estas declaraciones surgieron después del revés electoral sufrido por los socialistas en Aragón. Felipe González sugirió la abstención como una opción, argumentando que las fuerzas progresistas no tienen posibilidades de gobernar, ya que el PP supera en votos a toda la izquierda junta. El alcalde socialista de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, también se mostró favorable a negociar una abstención tras una primera investidura fallida de Guardiola.

El PSOE cierra filas

La dirección del PSOE reaccionó rápidamente para cortar de raíz cualquier debate sobre la abstención. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, señaló que el PP no está planteando seriamente esta opción y que el PSOE no tiene margen de maniobra para considerarla. Page criticó a Pedro Sánchez por limitar la discusión interna, afirmando que el partido está “prisionero de su propio relato, del relato de la confrontación”.

Desde Ferraz, la sede del PSOE, se reiteró que el partido es la alternativa al PP, no su “muleta”. Varios miembros del Gobierno manifestaron su rechazo absoluto a la abstención, aunque reconocieron que nadie la está solicitando formalmente.

Los cambios de postura del PP

El Gobierno considera que el debate sobre la abstención es cosa del pasado y que el PP está enfocado en otros asuntos. Tras un mensaje inicial favorable a la abstención del PSOE, el PP rectificó, afirmando que prefiere gobiernos en solitario. Sin embargo, ante la falta de disposición de Vox y el PSOE a abstenerse sin contrapartidas, el PP se muestra dispuesto a explorar acuerdos que impliquen la concesión de puestos en los consejos de gobierno.

Guardiola también matizó su postura tras las críticas de Vox, acercándose nuevamente a la formación de ultraderecha. Jorge Azcón, del PP, descartó desde el principio la abstención del PSOE.

Los vaivenes del PP sirven al PSOE para descartar cualquier posibilidad de abstención. El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, no permitiría que Guardiola ceda ante el PSOE. El ministro de Transformación Digital lamentó la falta de disposición del PP a llegar a acuerdos, criticando su acercamiento al discurso de Vox.

La estrategia de Moncloa contra la ultraderecha

Equiparar al PP con el extremismo de Vox es una de las estrategias de Moncloa. Pedro Sánchez ha criticado la invitación de Vito Quiles, un agitador ultra, al cierre de campaña del PP en Aragón, así como la presencia de un grupo musical que hace apología del golpe de estado de 1936.

Sánchez cuestionó la moderación del PP y preguntó si había sido arrebatada por figuras como Ayuso, Abascal y Quiles. En Moncloa se considera que normalizar a la ultraderecha facilita su aceptación por parte de los ciudadanos, por lo que es fundamental combatirla.

Plantar cara a Vox con humor y lenguaje directo

En el PSOE existe la percepción de que el miedo a Vox ya no es un reclamo electoral tan efectivo como lo fue en el pasado. Ante el continuo ascenso de la ultraderecha, el partido está adaptando su estrategia para frenar su avance.

Fuentes gubernamentales señalan que, si bien inicialmente se optó por ignorar a la ultraderecha para no darle visibilidad, su consolidación en las instituciones exige enfrentarla directamente. En el Congreso, Sánchez atacó a Abascal cuestionando su sueldo y recordándole su pasado en el PP.

El portavoz socialista, Patxi López, apeló al amor y la esperanza como armas para combatir el odio y el miedo. En Moncloa se planea utilizar el humor y un lenguaje sencillo y directo para contrarrestar los “bulos” que circulan en el entorno digital, siguiendo el ejemplo de estrategias exitosas en países latinoamericanos y en la campaña de Hilary Clinton contra Donald Trump.