
LOS 5 POSTRES MÁS POPULARES DE INDONESIA
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Pocos placeres son tan universales como disfrutar de un buen postre. En el ámbito de la repostería asiática, Indonesia destaca por su rica tradición. La diversidad de sus islas, climas y culturas ha influido en su cocina, donde el arroz, el coco y el azúcar de palma son ingredientes esenciales. En Indonesia, los dulces son sencillos, accesibles y están muy presentes en la vida cotidiana, tanto en la calle como en el desayuno.
Un recorrido por la repostería indonesia revela nombres familiares para cualquier viajero: klepon, martabak manis u onde-onde. Estos dulces son inseparables de su contexto local. Aunque Indonesia está formada por miles de islas, todas comparten una forma directa de disfrutar de los dulces, sin ostentaciones.
Klepon
Pequeñas bolitas de arroz glutinoso rellenas de azúcar de palma líquida y cubiertas de coco rallado. Al morderlas, el interior se derrama, lo que las convierte en uno de los dulces más emblemáticos del país. Son comunes en mercados y puestos callejeros.
Martabak manis
Es una especie de torta gruesa y esponjosa, rellena de mantequilla, chocolate, queso o cacahuete. Se comparte y se corta en porciones, siendo uno de los dulces nocturnos más populares en las ciudades de todo el país.
Onde-onde
Bolas fritas de masa de arroz, cubiertas de sésamo y rellenas de pasta de judía dulce. Crujientes por fuera y tiernas por dentro, se venden tanto en mercados tradicionales como en panaderías.
Dadar gulung
Son crepes verdes aromatizadas con pandan, rellenas de coco rallado y azúcar de palma. Suaves y fragantes, son muy comunes en desayunos y meriendas.
Kue lapis
Pastel al vapor elaborado en capas de colores a base de harina de arroz y coco. Su textura gelatinosa y su aspecto llamativo lo convierten en un dulce habitual en celebraciones y reuniones familiares.
Indonesia demuestra que los postres no necesitan artificios para ser apreciados. Sus dulces hablan de mercado, de arroz y de coco, y de una cocina donde lo dulce se integra de forma natural en la vida cotidiana. A veces, comprender un país comienza con algo pequeño, pegajoso y compartido.