
Draco Malfoy, inesperada figura del Año Nuevo Chino 2026
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A pocas semanas del Año Nuevo Lunar, que en 2026 se celebrará el 17 de febrero dando inicio al Año del Caballo, una peculiar figura ha irrumpido en las celebraciones chinas: Draco Malfoy, el conocido personaje de la saga Harry Potter.
El personaje, interpretado por Tom Felton, ha inundado las redes sociales chinas como Weibo y Xiaohongshu en ilustraciones y montajes que lo asocian con la buena suerte, el éxito económico y los buenos augurios para el nuevo año lunar.
Un curioso fenómeno lingüístico y cultural
La razón de este fenómeno no es narrativa ni cinematográfica, sino lingüística y cultural. En mandarín, el apellido Malfoy se traduce como (Mǎ Ěr Fú). El último carácter, *fú*, es crucial en el Año Nuevo chino, simbolizando fortuna, felicidad y prosperidad. Es el mismo carácter que se cuelga en puertas y ventanas para atraer la buena suerte.
Esta coincidencia fonética ha llevado a una reinterpretación del personaje, celebrando no al antagonista, sino el sonido favorable de su nombre, una práctica común en la simbología del Año Nuevo Lunar. El Museo Nacional del Palacio de Pekín destaca la importancia de la fonética auspiciosa en las decoraciones tradicionales.
La popularidad de Harry Potter en China
La viralidad de este fenómeno se debe también a la fuerte presencia de *Harry Potter* en China, donde la saga cuenta con una gran base de seguidores. Draco Malfoy, en particular, se ha convertido en un personaje de culto, especialmente entre las generaciones jóvenes que consumen y reinterpretan la cultura global desde perspectivas locales.
Cultura pop y tradiciones milenarias
Personajes de ficción occidentales se han integrado en celebraciones asiáticas en el pasado. Estudios han demostrado cómo los rituales en redes sociales expresan valores compartidos y estructuran el significado social, mezclando la comunicación tradicional con las tendencias de la cultura pop.
Los personajes moralmente ambiguos generan una conexión emocional más intensa y flexible, siendo propensos a ser resignificados en contextos culturales distintos, según investigaciones de la Universidad de Warwick.
En este contexto, Draco Malfoy funciona como un símbolo híbrido: extranjero pero reconocible, ficticio pero cargado de significado, moderno pero compatible con una tradición milenaria. No reemplaza los emblemas clásicos del Año Nuevo chino, sino que se suma a ellos como un guiño contemporáneo que conecta generaciones y culturas.
Así, en 2026, la buena fortuna podría llegar también con túnica verde y plateada, demostrando que incluso los rituales más antiguos siguen encontrando nuevas formas de reinventarse en la era digital.













