
BAD BUNNY: DE NIÑO TÍMIDO A ICONO GLOBAL
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Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, ha trascendido las fronteras de la música para convertirse en un fenómeno cultural y social. Su meteórico ascenso, desde un joven de Vega Baja, Puerto Rico, hasta un artista galardonado con un Grammy y protagonista del show de la Super Bowl, es una historia de talento, autenticidad y compromiso.
Orígenes humildes y pasión por la música
Nacido el 10 de marzo de 1994 en Bayamón, Puerto Rico, Bad Bunny creció en Vega Baja. Hijo de Benito ‘Tito’ Martínez, conductor de camiones, y Lysaurie Ocasio, maestra de inglés jubilada, Benito desarrolló una temprana afición por la música. Cantó en el coro de la iglesia de su barrio desde los 5 hasta los 13 años, una experiencia que marcaría su acercamiento al arte.
En la escuela Segunda Unidad Almirante Norte, durante un concurso escolar, interpretó ‘Mala Gente’ de Juanes.
A pesar de los nervios y la timidez, esta presentación fue un primer paso en su camino musical. Su apodo, ‘Bad Bunny’, surgió de una fotografía infantil disfrazado de conejo durante las fiestas de Resurrección, donde su expresión de disgusto le valió el curioso sobrenombre.
De empaquetador a estrella mundial
Bad Bunny estudió en la escuela superior Juan Quirindongo Morell, donde destacó en Lengua española. Tras graduarse, adquirió un ordenador y un micrófono para grabar sus primeras canciones en su habitación. En 2013, lanzó su primer tema, ‘Get’, en Soundcloud, seguido por ‘Diles’ en 2014.
Mientras tanto, trabajaba en el supermercado Econo Plaza, primero como empaquetador y luego como cajero.
Su vida dio un giro cuando ‘Diles’ llegó a oídos del productor DJ Luian, quien lo contrató para su sello Hear This Music y lo introdujo al equipo de productores Mambo Kingz. Este encuentro fue crucial para el despegue de su carrera.
El ascenso meteórico y el compromiso social
Tras una presentación en la playa de Puerto Nuevo en Vega Baja, lanzó un remix de ‘Diles’ que tuvo un gran impacto, seguido por ‘Soy peor’, un éxito viral que superó los 330 millones de reproducciones en YouTube en menos de un año.
En 2017, Bad Bunny ya era una estrella del trap y el reguetón, realizando su primera gira europea. Su proyección internacional se consolidó en 2018 con colaboraciones con Will Smith, Marc Anthony, Cardi B y J Balvin. En 2020, con el lanzamiento de ‘YHLQMDLG’, inició una serie de discos exitosos que lo catapultaron a la cima de las listas de ventas globales.
Un artista con conciencia
El huracán María en Puerto Rico marcó un punto de inflexión en su carrera, consolidando su conciencia social.
Su música comenzó a reflejar no solo el éxito comercial, sino también la realidad colectiva y el orgullo boricua como postura crítica.
En 2019, participó activamente en las protestas contra la corrupción y la ineficacia del gobernador Ricardo Roselló. Su presencia en las manifestaciones reforzó su credibilidad como figura cultural y demostró que es posible liderar las listas de éxitos y, al mismo tiempo, involucrarse en procesos históricos.
Icono generacional y referente ético
En 2023, hizo historia en Coachella al ser el primer artista de habla hispana en encabezar el festival. En 2026, ganó el Grammy al mejor disco con un álbum en español y protagonizó el show de la Super Bowl, consolidándose como una megaestrella pop y un referente ético.
Bad Bunny ha logrado transformar su imagen, pasando de un reguetonero tradicional a un líder de opinión que aborda temas sociales y políticos relevantes. Su música trasciende el entretenimiento y se convierte en un vehículo para la reflexión y el cambio.












