Colmenar de Oreja: Un pueblo madrileño con un vínculo histórico con el Palacio Real

Colmenar de Oreja: Un pueblo madrileño con un vínculo histórico con el Palacio Real
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Colmenar de Oreja: Un pueblo madrileño con un vínculo histórico con el Palacio Real

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A tan solo una hora de Madrid, en la comarca de Las Vegas, se encuentra Colmenar de Oreja, un municipio que atesora un rico legado histórico estrechamente ligado a la capital española. Con cerca de 8.000 habitantes, este pueblo ha sabido conservar su trazado urbano y sus edificaciones históricas, manteniendo un carácter tradicional que refleja su evolución a lo largo de los siglos.

Su núcleo histórico ha sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, un reconocimiento que subraya su importancia arquitectónica y patrimonial en la región.

El municipio destaca por sus espacios urbanos y elementos patrimoniales que permiten apreciar su historia y organización tradicional. Calles, plazas y construcciones de distintas épocas reflejan la continuidad de la vida urbana en un entorno que combina el legado arquitectónico con la actividad cotidiana de sus habitantes, convirtiendo a Colmenar de Oreja en un ejemplo de conservación del patrimonio dentro de la Comunidad de Madrid.

Colmenar de Oreja y su Plaza Mayor

La Plaza Mayor de Colmenar de Oreja es un claro ejemplo de las plazas porticadas castellanas de los siglos XVIII y XIX. Su construcción se inició en 1676 y finalizó en 1794. La elección de la piedra caliza local, uniforme y resistente, permitió mantener la continuidad de la estética y la funcionalidad, creando un espacio cerrado y homogéneo. Durante siglos, la plaza fue el centro de la vida del municipio, albergando mercados, festejos y actos públicos, función que aún conserva en la actualidad.

El vínculo entre la localidad y Madrid se refuerza a través del material empleado. La misma piedra caliza utilizada en la plaza se usó en la construcción de edificios madrileños de relevancia, como el Palacio Real, estableciendo un lazo tangible entre Colmenar de Oreja y la capital. Esta relación histórica subraya la importancia de la localidad en el contexto regional y en el suministro de recursos para la arquitectura monumental de la época.

La organización del entorno de la plaza incluye otros edificios de interés, como la iglesia de Santa María la Mayor y la Ermita del Santísimo Cristo del Humilladero, que representan hitos patrimoniales y religiosos. Las ermitas de San Roque y de San Juan completan el recorrido cultural, ofreciendo ejemplos de la disposición de espacios religiosos dentro del trazado urbano y su relación con la plaza como núcleo de referencia.

El Museo Ulpiano Checa aporta una dimensión artística al municipio, albergando la mayor colección del pintor homónimo, con obras de género, orientalistas e históricas de finales del siglo XIX y principios del XX. La proximidad de este museo al núcleo histórico permite vincular la historia material de la localidad con la producción cultural y artística contemporánea, sumando valor a la experiencia del visitante.

Actualmente, la plaza mantiene su función social y económica. Los soportales facilitan la instalación de negocios, bares y restaurantes sin alterar la estructura original, permitiendo que la actividad cotidiana conviva con la conservación del patrimonio. La continuidad de uso garantiza que la plaza siga siendo un espacio funcional dentro del municipio, preservando su relevancia histórica y su relación material con Madrid.

En conjunto, la Plaza Mayor y los edificios circundantes representan un ejemplo claro de la arquitectura porticada castellana. Su diseño, la utilización de materiales locales y la permanencia de funciones históricas muestran cómo un espacio urbano puede mantener centralidad social, económica y cultural durante varios siglos.