
ENTREVISTA INESPERADA: NIÑOS DE PRIMARIA CONVIERTEN A UN LOCUTOR DE RADIO EN ENTREVISTADO
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En la COPE Santiago, la celebración del Día Mundial de la Radio tomó un giro inesperado. Cuatro jóvenes estudiantes de primaria del Colegio San José de Cluny invirtieron los papeles y se convirtieron en entrevistadores del conocido locutor Iñigo Landa, conductor del programa “Mediodía COPE Santiago”.
PREGUNTAS PREPARADAS Y CURIOSIDAD INFANTIL
Dani, Manuela, Lara y Ania llegaron con un cuestionario bien preparado, listos para interrogar a Landa sobre su trayectoria profesional. Ania abrió el fuego preguntando sobre los inicios del locutor en la radio, a lo que Landa respondió que comenzó en enero de 1998, acumulando más de 27 años de experiencia en COPE. Explicó que su vocación surgió durante sus estudios, cuando realizó prácticas y descubrió su pasión por el medio.
Dani indagó sobre su motivación para ser locutor, a lo que Landa respondió con sencillez: “Pues, porque me encanta la radio”.
Describió la radio como “una forma estupenda de asomarse al mundo” y una “ventana muy bonita para asomarse a lo que nos rodea para contarlo con la voz”.
Manuela se interesó por lo que más le gustaba de su trabajo. El comunicador confesó que uno de los aspectos más atractivos del periodismo es poder “enterarte de las cosas antes que los demás”. También destacó la satisfacción que siente al “acabar el día y decir, jo, qué bien me ha salido hoy”.
Lara planteó una pregunta clave: “¿Cómo sabes lo que tienes que decir?”. El locutor explicó que el secreto reside en la preparación: “hay que trabajar antes para saber lo que hay que decir”.
Detalló que el proceso implica informarse a fondo sobre los hechos y luego “darle forma para contarlo de la forma que la gente lo pueda entender”.
TRUCOS DEL OFICIO Y MOMENTOS DIVERTIDOS
En una segunda ronda, Dani preguntó qué hacía si le daban ganas de estornudar en directo. Landa reveló un truco: un botón especial para la tos. “Tenemos un botón de estornudo”, explicó, que permite cortar el micrófono momentáneamente.
Otra curiosidad planteada fue cómo manejar los nervios en directo. Landa utiliza la respiración profunda y la concentración.
Describió el estudio como una “urna” que le ayuda a aislarse y enfocarse para evitar errores.
Manuela preguntó por su momento más divertido en la radio. Landa señaló que, aunque en el momento se pasa mal, las meteduras de pata son lo más gracioso a posteriori, “si no son muy graves, claro”. Recordó errores al pronunciar nombres de pueblos y cómo un compañero grababa esos fallos para reproducirlos en antena y reírse juntos.
LA RADIO EN LA ESCUELA Y UN REGALO ESPECIAL
Tras la entrevista, Landa invirtió los roles y preguntó a los alumnos sobre su experiencia con la radio. Los estudiantes contaron que en el colegio usan la radio para hacer “podcasts y proyectos” y que lo que más les gusta es participar, la música y los deportes.
Mencionaron a su profesora, Alicia, como la persona que les ayuda a realizar estos trabajos.
Como broche final, los alumnos entregaron un regalo: una lámina con una radio decorada con las huellas dactilares de todos los compañeros de tercero y cuarto de primaria que no pudieron asistir. “Cada uno de esos puntitos de color es un dedo de uno de vuestros compañeros”, explicaron.
Para terminar, Landa les preguntó qué mensaje enviarían a sus compañeros que no pudieron estar en esta experiencia, y la respuesta fue clara: “Que ha sido muy divertido y ojalá que pudieran haber venido”, con la esperanza de que “a la próxima, que vengan”.
Así concluyó este encuentro especial en el Día de la Radio, demostrando que con ganas, trabajo y “cerebro”, todo es posible.













