Un mensaje cifrado de la Segunda Guerra Mundial hallado en una chimenea sigue siendo un misterio

Un mensaje cifrado de la Segunda Guerra Mundial hallado en una chimenea sigue siendo un misterio
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Un mensaje cifrado de la Segunda Guerra Mundial hallado en una chimenea sigue siendo un misterio

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Durante la Segunda Guerra Mundial, el control de la información era crucial. Ante la vulnerabilidad de las radios y las líneas convencionales a las intervenciones enemigas, los ejércitos se vieron obligados a buscar métodos de comunicación alternativos para evitar escuchas, bloqueos y rastreos, especialmente al cruzar zonas ocupadas.

Las palomas mensajeras se convirtieron en un recurso valioso. Estos animales, portadores de cápsulas diminutas, podían recorrer largas distancias sin depender de infraestructuras y sin dejar rastro electrónico.

La eficacia de este método residía en la discreción y en el uso de códigos secretos, conocidos solo por unos pocos. Esto ha provocado que muchos mensajes permanezcan indescifrables, atados a un contexto histórico perdido.

Un hallazgo inesperado en Surrey: una nota cifrada sin resolver

En 1982, durante una reforma en una casa de Bletchingley, en el condado de Surrey, se descubrieron los restos de una paloma mensajera en una chimenea. Junto al ave, se encontró un mensaje cifrado de la Segunda Guerra Mundial.

El mensaje, enrollado en un pequeño cilindro rojo sujeto a la pata de la paloma, contenía 27 grupos de cinco letras. No ofrecía ninguna indicación clara sobre su destino o fecha.

En 2012, el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico) declaró que, sin los cuadernos de códigos y el sistema utilizado en ese momento, el mensaje es prácticamente imposible de descifrar.

Winkie: un caso de éxito que salvó vidas

El uso de palomas mensajeras por parte del Reino Unido durante la guerra fue significativo. Se movilizaron alrededor de 250.000 aves, integradas en un servicio que cubría al ejército, la aviación y unidades especiales.

Estas palomas transportaban información en situaciones donde la radio era peligrosa o inútil, cruzando territorios vigilados y bajo fuego enemigo.

Su valentía y eficacia fueron reconocidas con condecoraciones. Más de la mitad de las medallas Dickin otorgadas a animales recayeron en palomas por misiones exitosas en combate.

Un caso destacado es el de Winkie, una paloma que en 1942, tras el derribo de un bombardero británico en el Mar del Norte, voló casi 193 kilómetros hasta su palomar, cubierta de aceite. Esta señal permitió a la RAF calcular la posición aproximada del avión y rescatar a la tripulación. Winkie recibió la medalla Dickin por su servicio, a pesar de no llevar un mensaje escrito en ese vuelo.

Un enigma persistente: la falta de claves impide la descifración

En muchos casos, las palomas transportaban textos cifrados diseñados para ser leídos únicamente con claves específicas. El GCHQ ha explicado que se utilizaban libros de códigos donde cada grupo de letras tenía un significado operativo, complementado con un sistema adicional como la libreta de un solo uso. Este método hacía el mensaje indescifrable sin la clave exacta, incluso si caía en manos enemigas o aparecía décadas después en una chimenea.

A pesar de los intentos, el mensaje encontrado en Bletchingley sigue siendo un misterio. En 2012, un aficionado canadiense afirmó haberlo resuelto, pero expertos británicos rechazaron su teoría, que sugería que el mensaje indicaba la posición enemiga en Normandía.

Michael Smith, asesor histórico de Bletchley Park, calificó la interpretación como “un disparate”, ya que se basaba en códigos de la Primera Guerra Mundial, que ya habrían sido conocidos y anulados. El GCHQ también revisó cientos de propuestas sin encontrar ninguna creíble.

Las únicas pistas firmes se encuentran en la propia nota: dos números de identificación de paloma vinculados a la National Union of Racing Pigeons y una firma abreviada como Sjt W Stot, una forma antigua de sargento cuyo nombre sería William Stot.

El GCHQ indicó que conocer la unidad del remitente o el significado del destino X02 podría ayudar, aunque también recordó que muchos códigos y claves fueron destruidos tras la guerra.

Más de 40 años después de su descubrimiento, el mensaje sigue siendo un ejemplo de cómo aquellas comunicaciones discretas cumplieron su función y, precisamente por eso, permanecen cerradas al futuro.