
El Ebro desciende en Logroño tras la crecida, aunque sigue alto en Castejón
El río Ebro baja este lunes con menor caudal tras la crecida registrada durante el fin de semana. A primera hora de la mañana, en torno a las 7:30 horas, el río marcaba en Logroño un caudal de 518 metros cúbicos por segundo y una altura de 2,71 metros, valores que confirman una clara tendencia a la normalización después del pico del domingo.
Durante la jornada de ayer, el Ebro alcanzó su punto más alto en la capital riojana, con un caudal máximo de unos 845 m³/s hacia las 17:30 horas, aunque finalmente se estabilizó y comenzó a descender sin provocar incidencias destacables.
Por fortuna, la crecida no dejó desbordamientos ni daños en la región, pese a la expectación inicial.
En cambio, el nivel sigue siendo más elevado aguas arriba. En Castejón, el río marcaba esta mañana 1.533 m³/s y una altura de 6,51 metros, reflejo del volumen de agua que continúa llegando desde Navarra y del deshielo en cabecera tras las lluvias y el ascenso de las temperaturas.
Los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Ebro mantienen la vigilancia activa, ya que entre la madrugada del martes y el miércoles podría producirse un nuevo repunte del caudal, con valores que podrían volver a superar los 800 m³/s en Logroño.
De momento, la evolución es favorable y el descenso del nivel en las últimas horas apunta a una estabilización progresiva del río en su paso por La Rioja.
La situación actual contrasta con otras crecidas más severas vividas en los últimos años, cuando el Ebro llegó a superar los 1.000 m³/s en Logroño, generando desbordamientos en las zonas bajas del cauce. Por ahora, la prudencia y la previsión han sido las claves para gestionar un episodio que, sin causar daños, recuerda el poder del río en esta época del año.













