
Cuándo comienza el Ramadán en 2026: Significado y Tradiciones
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El Ramadán, el mes más sagrado del calendario islámico, representa un período esencial para los musulmanes. Es un tiempo de ayuno, reflexión, oración y comunidad que transforma la vida diaria de quienes lo observan. Se prevé que en 2026 comience alrededor del 17 de febrero y se extienda hasta el 19 de marzo, aunque la fecha precisa dependerá de la observación de la luna creciente, conocida como *hilal*, que marca el inicio y el final de este mes.
Esta tradición ancestral se basa en el calendario lunar islámico, donde cada mes comienza con la aparición de la luna nueva. Esto puede generar ligeras variaciones de un país a otro e incluso entre comunidades dentro de la misma ciudad.
Conmemoración de la Revelación del Corán
Este mes sagrado conmemora la revelación del Corán al profeta Mahoma hace más de 1400 años, un evento que da sentido a todas las prácticas del Ramadán.
Durante este período, los creyentes buscan acercarse a Alá, fortalecer su relación con Dios y practicar actos de generosidad. Se abstienen de comer y beber durante el día, evitan mentir, discutir o mantener relaciones sexuales, y dedican tiempo a la introspección y al cuidado de los demás. Más allá del ayuno, el Ramadán es una oportunidad para reflexionar sobre la conducta personal y fortalecer la solidaridad con la comunidad.
Existen exenciones al ayuno para personas enfermas, niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia, ancianos, viajeros y mujeres durante la menstruación. En estos casos, se permite omitir el ayuno, con la expectativa de que los días no cumplidos se compensen más adelante en el año.
La vida comunitaria se intensifica durante este mes. Las mezquitas se llenan para las oraciones colectivas y las familias se reúnen para compartir comidas. Es común ver a la comunidad desayunando antes de la primera oración del día, el *fajr*, o reuniéndose al atardecer para romper el ayuno después de la oración del *maghreb*, convirtiendo estos momentos en espacios de encuentro y convivencia.
*Suhoor* e *Iftar*: Las Comidas del Ramadán
Antes del amanecer, los musulmanes consumen el *suhoor*, una comida ligera que les proporciona energía para las horas de ayuno. Al atardecer, rompen el ayuno con el *iftar*. Tradicionalmente, el *iftar* comienza con dátiles y agua, siguiendo el ejemplo del profeta Mahoma, seguido de platos que varían según la cultura y la región.
En Marruecos, por ejemplo, es común la harira, una sopa de legumbres y carne. En Turquía, los *börek* rellenos se preparan especialmente para esta ocasión.
En España, las familias musulmanas, provenientes de diferentes países y tradiciones, preparan el *iftar* fusionando recetas de sus lugares de origen con platos locales. Se utilizan ingredientes de temporada disponibles en mercados y tiendas, como verduras frescas, legumbres, carnes de proximidad y productos típicos del Ramadán, como dátiles, harinas especiales, miel y especias.
Algunos preparan sopas tradicionales, otros guisos de carne o platos de arroz, y no faltan postres propios de cada cultura, desde *baklava* (un postre tradicional de origen turco) y *maamoul* (una galleta tradicional de Oriente Medio) hasta dulces adaptados con ingredientes locales. Además, en barrios con una fuerte presencia musulmana, como Lavapiés en Madrid o el Raval en Barcelona, muchas familias participan en *iftars* comunitarios organizados por mezquitas o asociaciones, compartiendo la comida con vecinos, amigos y personas con menos recursos.
Oraciones Nocturnas y Generosidad
Durante el día, la práctica religiosa se intensifica. Muchos musulmanes dedican más tiempo a la lectura del Corán y a las oraciones nocturnas, conocidas como *Tarawih*, que se realizan en mezquitas o espacios comunitarios.
Es común que la recitación del Corán se complete a lo largo del mes, dividiendo el texto sagrado en treinta partes, de manera que cada noche se avance en la lectura. Esta práctica refuerza la disciplina y permite a jóvenes y mayores acercarse al contenido espiritual.
El Ramadán es también un tiempo de generosidad. El principio de la caridad, o *zakat*, es uno de los pilares del Islam, y durante el mes sagrado su práctica se intensifica. En muchos hogares, la preparación de alimentos y donaciones se convierte en una actividad familiar, enseñando a los niños la importancia de la solidaridad y de preocuparse por los demás. La idea es que el Ramadán sirva no solo para purificar el cuerpo, sino también el corazón, fomentando valores de empatía, respeto y comunidad.
El Calendario Lunar y su Impacto
El calendario lunar implica que el Ramadán se adelante aproximadamente diez días cada año con respecto al calendario solar. En 2026, coincide con el final del invierno, lo que hace que los días sean más cortos y, por lo tanto, el ayuno sea algo más llevadero que en verano, cuando puede superar las quince horas.
Esto permite que quienes trabajan, estudian o realizan actividades físicas puedan cumplir con las obligaciones del ayuno sin comprometer su rendimiento diario. Sin embargo, la esencia del mes no cambia: disciplina, autocontrol y reflexión espiritual siguen siendo el núcleo de la experiencia.
*Eid al-Fitr*: Celebrando el Fin del Ayuno
Al final del Ramadán se celebra *Eid al-Fitr*, la festividad que marca el fin del ayuno. En 2026, se prevé que tenga lugar entre el 20 y el 21 de marzo, dependiendo nuevamente de la observación de la luna.
Este día comienza con la oración comunitaria al amanecer, que suele congregar a familias enteras y vecinos. Tras la oración, los musulmanes se reúnen para comidas especiales, intercambio de regalos y encuentros con familiares y amigos.
Antes de la celebración, es habitual entregar la *zakat al-fitr*, una limosna que permite que todas las personas puedan participar en las festividades y garantiza que nadie quede excluido por motivos económicos.
Preparativos Comerciales y Comunitarios
Las tiendas y panaderías de barrios con presencia musulmana ajustan sus horarios y sus productos durante estas semanas. Es habitual encontrar cajas de dátiles, harinas especiales, miel y dulces típicos del Ramadán, así como bebidas energéticas y productos para el *suhoor* que se consumen antes del amanecer.
Además, las mezquitas programan talleres de lectura del Corán, clases de árabe y sesiones de cocina tradicional para jóvenes y adultos, y muchas asociaciones aprovechan el mes para fomentar la educación sobre la caridad.
Durante estas semanas, se calcula que miles de familias participan en iniciativas solidarias, desde la recogida de alimentos hasta las donaciones económicas, siguiendo la práctica de la *zakat* (limosna obligatoria) y la *sadaqa* (caridad voluntaria) para ayudar a quienes más lo necesitan.













