El ‘Washington Post’ elimina su sección de crítica literaria: ¿El fin de una era?

El 'Washington Post' elimina su sección de crítica literaria: ¿El fin de una era?
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El 'Washington Post' elimina su sección de crítica literaria: ¿El fin de una era?

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En un movimiento que ha sacudido el mundo del periodismo cultural estadounidense, ‘The Washington Post’, bajo la dirección de Jeff Bezos, ha suprimido su histórica sección de crítica literaria, ‘Book World‘. Esta decisión, tomada en febrero de 2026, se enmarca dentro de una reestructuración que prioriza la rentabilidad económica sobre el valor intelectual.

Una decisión controvertida

La dirección del periódico justifica esta medida argumentando insostenibles pérdidas económicas, superiores a los 100 millones de dólares en el último ejercicio.

Ante esta situación, se ha optado por un “reinicio estratégico” que ha implicado el despido de un tercio de la redacción. La nueva estrategia se centra en contenidos que garanticen un impacto masivo, relegando la crítica literaria a un papel secundario, al considerarla una disciplina poco dinámica para la era digital.

La paradoja de esta decisión reside en que Jeff Bezos, fundador de Amazon, la empresa que revolucionó la venta de libros, es ahora el responsable de cerrar una sección literaria de referencia.

Para muchos, este cierre simboliza una visión del libro como mera mercancía, desprovista de la necesidad de un análisis crítico.

Impacto en el ecosistema literario

La desaparición de ‘Book World’ deja un vacío importante en el sector editorial, ya que sus reseñas eran un termómetro para autores tanto noveles como consagrados. Este cierre se produce, además, en un contexto de tensión editorial, tras la polémica decisión de Bezos de endurecer la línea ideológica del periódico.

¿Hacia un nuevo paradigma?

La supresión de las reseñas de libros en ‘The Washington Post’ marca el fin de una etapa del periodismo cultural clásico y plantea interrogantes sobre el futuro de la crítica literaria.

Ante este panorama, surge la figura del “prescriptor de redes” como una posible alternativa. Estas nuevas voces, presentes en plataformas digitales, establecen un vínculo directo con el lector, aunque a menudo carecen del rigor académico tradicional.

Si bien esta democratización del criterio literario ofrece agilidad e independencia, queda por ver si podrá mantener la calidad y profundidad de la crítica profesional.

La pregunta clave es si este nuevo modelo será capaz de llenar el vacío dejado por la desaparición de ‘Book World’.