
¿La deseada unidad de la izquierda?
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Un grupo de personas tuvo la oportunidad de conversar con Belén Barreiro e Ignacio Sánchez Cuenca sobre el panorama político vinculado a los movimientos de los partidos progresistas y las intenciones de voto de la ciudadanía.
En el debate se planteó la cuestión de qué se debía entender por la repetida invocación a la unidad de la izquierda. Aunque no se llegó a una convención sobre el significado de tal concepto, sí hubo un análisis de lo que cada una de las fuerzas que se incluyen en ese espectro interpreta.
Nacionalismos y la unidad progresista
Diversas fuerzas nacionalistas, como ERC, EH Bildu o BNG, han manifestado que sus intereses se concentran esencialmente en aquellas políticas que afecten a sus territorios. Según el autor, estas formaciones ignoran que Vox tiene como objetivo la derogación del Título VIII de la Constitución, que regula las Comunidades Autónomas.
La convocatoria del 21 de febrero
La convocatoria del 21 de febrero hecha por Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar representa un esfuerzo para lograr que los votantes de este espectro político tengan una opción en las próximas elecciones generales, venciendo la abstención. El objetivo es oponer resistencia a la llegada de la derecha extrema al gobierno.
El papel de Podemos
El autor critica la postura de Podemos, sugiriendo que se han convertido en una “pequeña empresa familiar”. Afirma que la formación duda si diluirse en una propuesta conjunta, donde Irene Montero no tendría la seguridad de encabezarla, es la mejor manera de confrontar a la derecha extrema.
Podemos se ha convertido en una especie de pequeña empresa familiar, dirigida por quien no está activo en política.
“Un paso al frente” y las primarias
El lema “Un paso al frente” parece un llamamiento a la participación activa en la propuesta, aunque solo algunas fuerzas han aludido a la necesidad de primarias para elegir al cartel electoral. Esta es una cuestión clave que deberá resolverse a partir del 21 de febrero, garantizando que los votantes refrenden las decisiones esenciales.
Si Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar no tienen claro que la legitimidad reside en las militantes y simpatizantes para determinar quiénes encabezarán el proyecto común, la propuesta nace con problemas.
Profundizar en los avances sociales
Estamos ante un momento decisivo para movilizar el voto progresista, no solo para evitar que “vengan los fachas”, sino para profundizar en los avances sociales que se han conseguido y se seguirán promoviendo.
La deseada unidad de la izquierda, si es real, reclama responsabilidad en las propuestas, abandonando cualquier tentación de convertirla en un debate sobre personas. Los responsables de cada uno de los partidos convocantes tienen una oportunidad necesaria de demostrar que lo que se persigue es hacer frente al tsunami reaccionario, asumiendo que no es admisible un fracaso en los resultados.
El autor concluye instando a los partidos a conseguir, esta vez sí, la deseada unidad de la izquierda.













