La ofensiva china del encanto: Pekín se acerca a los aliados de EEUU ante las tensiones con sus socios

La ofensiva china del encanto: Pekín se acerca a los aliados de EEUU ante las tensiones con sus socios
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

La ofensiva china del encanto: Pekín se acerca a los aliados de EEUU ante las tensiones con sus socios

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Si la geopolítica se definiera por la cordialidad entre líderes mundiales, China habría dado un golpe maestro durante la reciente visita del primer ministro irlandés a Pekín. Xi Jinping sorprendió a Micheál Martin al confesarle que una de sus novelas favoritas de adolescencia era *El Tábano*, de la escritora irlandesa Ethel Voynich.

China está desplegando una estrategia de acercamiento hacia líderes occidentales, facilitada por las erráticas maniobras de Donald Trump. Ante la percepción de que Estados Unidos ya no es un socio fiable, aliados tradicionales buscan estabilidad en China, país considerado por muchos en Washington como una amenaza existencial.

Un editorial del *Global Times* reflejó la postura de Pekín, instando a Europa a considerar la creación de una comunidad China-UE con un futuro compartido y alertando sobre el riesgo de “volver a la ley de la selva”.

Ningún país puede permitirse romper relaciones con la principal economía mundial. Sin embargo, los aliados de Estados Unidos están buscando estabilidad en China.

Eva Seiwert, analista del Instituto Mercator de Estudios sobre China, señala que los líderes europeos mantienen abiertos los canales con Pekín ante la imprevisibilidad de la política estadounidense. Advierte, no obstante, del riesgo de aumentar la dependencia de China en un momento en que Europa busca reducirla.

Reajuste occidental hacia China

Un ejemplo de este reajuste lo dio Mark Carney, primer ministro de Canadá, quien durante su visita a Pekín declaró que Canadá está forjando una nueva asociación estratégica con China y que el orden mundial se encuentra en un punto de “ruptura, y no de transición”.

La postura oficial de Pekín frente a este reajuste es de prudencia. Song Bo, investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua, cree que las autoridades chinas no están dispuestas a admitir públicamente un cambio fundamental en el orden mundial, ya que siempre se han considerado beneficiarios del orden establecido tras la Guerra Fría.

Ryan Haas, investigador de Brookings Institution, comenta que Pekín parece seguir la máxima de Napoleón: “Nunca interrumpas a tu adversario cuando está cometiendo un error”, al observar los intentos de Trump de adquirir Groenlandia.

Aunque China prometa lealtad al orden internacional basado en normas, Xi Jinping lleva tiempo hablando de los “grandes cambios, nunca vistos en un siglo”, que está experimentando el mundo.

Seiwert, del Instituto Mercator, señala que Pekín puede usar el lenguaje de Carney para sugerir que comparten el diagnóstico de la inestabilidad centrada en Estados Unidos, aunque no haya convergencia de valores, intereses o resultados.

La postura de Carney sobre China se debe en parte a su tensa relación con Trump, quien criticó al primer ministro canadiense por no estar “agradecido”.

En lugar de ceder ante Estados Unidos, Carney está tratando de reducir la dependencia con su vecino del sur. En Pekín acordó bajar aranceles a los vehículos eléctricos chinos, abandonando así el alineamiento de Canadá con Estados Unidos.

Ahora, los vehículos eléctricos chinos están en camino de representar una quinta parte de las ventas de vehículos eléctricos nuevos en Canadá.

Aunque solo representen una pequeña parte de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, el acuerdo supone una victoria política importante para Pekín. En la agenda política canadiense parecen haber perdido importancia las antiguas preocupaciones sobre la dependencia económica con China.

El primer ministro británico, Keir Starmer, visitó China en unas circunstancias ligeramente diferentes a finales de enero.

Pese a todo, Starmer buscó emular a Carney firmando acuerdos y captando para la economía del Reino Unido unas muy necesarias inversiones. Le acompañaron representantes de empresas británicas de primer orden y reavivó el organismo de diálogo empresarial UK-China CEO Council.

Durante su visita, Starmer abogó por una mejor relación entre ambos países y consiguió la exención de visado para los ciudadanos británicos que viajen a China por un periodo de hasta 30 días. La respuesta de Trump a la visita del primer ministro británico fue decir que el acercamiento de Reino Unido con China es “muy peligroso”.

Un giro difícil

Song explica que los dirigentes de la Comisión Europea siguen siendo hostiles a la potencia asiática, algo que a las autoridades y líderes empresariales de China les cuesta encajar con el supuesto acercamiento entre China y los distintos países europeos.

En su opinión, los principales obstáculos para mejorar las relaciones son la guerra en Ucrania y la frialdad general del bloque europeo.

“Las relaciones entre China y Europa no experimentarán ninguna mejora significativa hasta que estos dos temas no se resuelvan”, dice.

Ucrania fue una de las prioridades en el viaje del primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, que aterrizó el mes pasado en Pekín. “El apoyo de China a Rusia ha tensado sin duda las relaciones con los países nórdicos, y Finlandia no es una excepción”, dice Patrik Andersson, del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales.

En los meses que siguieron a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, muchos países europeos tuvieron que lidiar con su dependencia de Moscú para el suministro de materias primas clave. Se argumentó entonces que Europa no podía generar una situación similar con China, el principal proveedor mundial de tecnologías de energía renovable.

Es posible que estas cautelas estén siendo olvidadas ahora, con las potencias medias tratando de aferrarse al multilateralismo para enfrentar la bola de demolición puesta en marcha por el país que antes era su principal defensor.

China insiste: el comportamiento de Trump no es motivo de celebración. Pero lo cierto es que sus acciones podrían reforzar la posición de Pekín en el escenario internacional.