
Juegos Olímpicos de Invierno en riesgo: El cambio climático se hace evidente
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El cambio climático se manifiesta de forma cada vez más evidente en los Juegos Olímpicos de Invierno. Un claro ejemplo es la imagen de un esquiador de fondo compitiendo en camiseta durante una prueba de 10 km en los Alpes. El estadounidense John Steel Hagenbuch, protagonista de esta imagen, bromeó al respecto, pero la realidad es que las altas temperaturas y la nieve blanda causaron caídas y lesiones.
El impacto del calentamiento global
Mariagrazia Midulla, responsable de energía y clima de WWF-Italia, cuestiona por qué no se habla de cómo la crisis climática amenaza los Juegos de Invierno. El aumento de las temperaturas impide que las precipitaciones sean en forma de nieve, reduce los días de heladas y derrite rápidamente la superficie helada. WWF-Italia también critica la construcción de grandes sistemas de nieve artificial para los Juegos de Milano-Cortina, que consumen una gran cantidad de agua.
Se estima que para los Juegos de Invierno en Italia se necesitarán 948.000 m³ de agua para generar nieve artificial. A pesar de que el Comité Olímpico Internacional asegura que se está manteniendo al mínimo necesario, las imágenes de esquiadores cayendo debido a las malas condiciones de la pista son innegables.
La situación actual pone de relieve el negacionismo climático. Los Juegos Olímpicos de Invierno dependen del frío en las montañas, pero el calentamiento global está golpeando duramente estos escenarios. La edición de Pekín 2022, donde casi toda la nieve fue artificial, atrajo a una audiencia de 2.000 millones de personas, lo que demuestra la importancia de abordar este problema.
Lo que se está viendo es que, aunque haya días con nieve, otros presentan lluvia que la deshace, lo que obliga a recurrir al manto artificial. La imagen de esquiadores en manga corta es una muestra más de esta realidad.
Datos que confirman la tendencia
Los datos evidencian cómo el planeta se recalienta, especialmente las cumbres de las cordilleras. En Cortina d’Ampezzo, sede olímpica en 1956, la temperatura media en febrero ha subido 3,6°C en los últimos setenta años, según un estudio de Climate Central. Esto ha acercado las temperaturas promedio de ese mes al punto de deshielo, reduciendo los días de heladas en un 19%.
El Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático (IPCC) constató en 2021 que el calentamiento acelerado se ha manifestado en los Himalayas, los Alpes y los Andes, lo que podría llevar a cambios rápidos en la línea de nieve, la transición lluvia-nieve y la retirada de los glaciares.
Además, el espesor del manto de nieve en los Alpes durante la temporada de esquí ha caído un 8,4% por década desde 1971 a 2019, y la cubierta blanca dura un 5,6% menos. En la zona de Cortina d’Ampezzo, la reducción de la capa en febrero es de unos 15 centímetros.
Un estudio conjunto de las universidades de Waterloo e Innsbruck calculó que, de las 97 potenciales sedes olímpicas de invierno, solo 52 mantendrían condiciones de temperatura y nieve mínimas para celebrarlos en 2050 en una proyección intermedia de calentamiento global. Esto significa que los atletas olímpicos podrían experimentar condiciones como lluvia, nieve húmeda o poca cobertura de nieve.
Peticiones de cambio
Un grupo de atletas olímpicos ha escrito a la presidenta del Comité Olímpico Internacional para que renuncie a patrocinadores relacionados con los combustibles fósiles. En la carta, solicitan que estas compañías sean consideradas “inelegibles como sponsor olímpico, como ya ocurre con la prohibición sobre el tabaco”, y afirman que “la mayor amenaza al sueño olímpico son los combustibles fósiles”.
El impacto en España
Aunque los deportes de invierno no tienen tanta relevancia en España como en otros países, el cambio climático también afecta a las zonas turísticas de montaña. El Ministerio de Transición Ecológica señala que el acortamiento de la temporada de turismo de nieve por la menor cobertura, especialmente a bajas altitudes, es un problema creciente.
El Observatorio Pirenaico del Cambio Climático del CSIC ha informado de que los inviernos más cálidos están reduciendo los días con nieve acumulada suficiente, retrasando el inicio de las temporadas y generando implicaciones económicas negativas para las estaciones y las zonas rurales dependientes de la nieve.
A pesar de estos datos, durante el eslalon especial de esquí alpino en Cortina d’Ampezzo, se pudo observar que caían copos de nieve, un alivio cada vez más raro.












