
EL LABERÍNTICO MERCADO DE TSUKIJI EN TOKIO: UN SANTUARIO GASTRONÓMICO
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En el corazón de Tokio, Tsukiji se erige como un santuario gastronómico. Este enclave, con raíces que se remontan al período Edo, ha definido la dieta japonesa durante siglos. Inaugurado formalmente en 1935, tras el Gran Terremoto de Kanto, su espíritu comercial persiste a través del tiempo, siendo mundialmente reconocido como la “cocina de Tokio”.
Los visitantes son recibidos por una atmósfera cargada de tradición, donde cada rincón narra una historia de esfuerzo y dedicación. Este viaje sensorial despierta los sentidos con una mezcla de colores, aromas y sonidos únicos. Sumergirse en sus calles es comprender una parte fundamental de la identidad cultural japonesa, reflejada en el respeto hacia los ingredientes marinos. Tsukiji es un tapiz vivo donde la cultura culinaria de Japón se manifiesta en su máxima expresión diaria.
Un laberinto de delicias culinarias
Al adentrarse en Tsukiji, el visitante descubre un laberinto de aproximadamente 400 a 500 tiendas que se despliegan en pasillos estrechos y rebosantes de actividad. Cajas de productos frescos se alinean meticulosamente, mostrando hortalizas exóticas, cítricos brillantes y herramientas de cocina de precisión. El constante ajetreo de los vendedores, sus bromas alegres y el murmullo de los compradores crean una sinfonía urbana que define el carácter único de este barrio.
Es fácil perderse entre los puestos que ofrecen algas, especias japonesas y los famosos cuchillos para sushi, codiciados por expertos mundiales. La densidad del mercado es tal que cada metro cuadrado parece albergar un tesoro culinario esperando ser descubierto. Navegar por este bullicioso centro de delicias gastronómicas es una de las aventuras más inolvidables que ofrece la capital japonesa.
El 6 de octubre de 2018, el mercado interior cerró sus puertas y la sección mayorista, famosa por sus subastas de atún, se trasladó a las modernas instalaciones de Toyosu, a unos dos kilómetros de distancia. Sin embargo, el mercado exterior de Tsukiji ha permanecido en pleno funcionamiento, conservando su vitalidad y encanto. Este sector sigue siendo un tesoro de restaurantes y locales de sushi que no han perdido su calidad ni autenticidad.
El pescado que se sirve aquí se recibe diariamente desde Toyosu, garantizando que Tsukiji siga siendo uno de los mejores lugares para degustar marisco. La reubicación de la parte mayorista no ha silenciado el ajetreo de las calles de Tsukiji, que siguen atrayendo a multitudes hambrientas de experiencias genuinas. Visitar Tsukiji hoy sigue siendo una experiencia obligada que permite conectar con las raíces alimentarias más profundas del país nipón.
Madrugar para disfrutar de la esencia de Tsukiji
Para vivir la verdadera esencia de este paraíso culinario, es imperativo llegar cuando el sol apenas comienza a iluminar la ciudad. El mercado abre sus puertas generalmente a las cinco de la mañana, momento en el que se encuentran los productos más frescos y exclusivos. Madrugar no solo evita las grandes multitudes, sino que también permite presenciar el despertar de los puestos de comida y saborear un plato excepcional mientras los primeros rayos solares destacan los colores vibrantes del pescado expuesto. Visitarlo durante los días de semana suele ser más tranquilo que en los fines de semana, permitiendo una exploración más pausada. El mercado suele cerrar los domingos y festivos nacionales, y algunos establecimientos también descansan los miércoles.
Sushi para desayunar y otras delicias
El ritual más emblemático de Tsukiji es disfrutar de un festín de sushi para desayunar en cualquiera de sus renombrados establecimientos tradicionales. Los amantes del pescado pueden optar por un delicioso kaisendon, un cuenco de arroz cubierto con una mezcla vibrante de sashimi fresco. Hay locales donde los chefs preparan el nigiri sushi con meticulosidad fascinante justo delante de los ojos del comensal. Otros establecimientos ofrecen una experiencia de barra donde se come de pie, compartiendo espacio con otros entusiastas. Muchos restaurantes operan bajo el concepto de omakase, permitiendo que el experto chef elija el mejor menú según la temporada.
Más allá del sushi, el mercado exterior es un escaparate de comida callejera irresistible que ofrece opciones dulces y saladas para todos los paladares. La tamagoyaki, una tortilla dulce de estilo japonés servida caliente en un palillo, es una de las delicias locales más populares. Los visitantes también deben buscar el taiyaki, un pastel con forma de pez relleno de pasta de frijoles rojos o natillas suaves. Para quienes prefieren los sabores intensos, el takoyaki ofrece bolas de pulpo crujientes por fuera y pegajosas por dentro, bañadas en salsa picante. Las brochetas de mariscos a la parrilla son otro de los grandes atractivos, e incluso existen opciones para vegetarianos, como la tempura de verduras y el mochi.
Monumentos y vistas
La riqueza de la zona no se limita a la comida; Tsukiji alberga monumentos arquitectónicos que reflejan diversas influencias culturales. El templo Tsukiji Hongan-ji, una construcción budista con un estilo inspirado en la arquitectura hindú de la India, destaca por su exterior, vidrieras coloridas y un órgano de tubos en su interior. Cerca se encuentra la iglesia católica de San José, un vestigio de la influencia occidental tras la apertura comercial de Japón.
Otra opción es el jardín de la azotea del moderno complejo Tsukiji Uogashi, que brinda vistas espectaculares de Odaiba y la bahía de Tokio. Es posible combinar la visita con un paseo por los Jardines Hamarikyu, un oasis de silencio en medio del caos urbano. La mezcla de templos antiguos y rascacielos futuristas crea un contraste visual característico de esta zona portuaria.
El espíritu de Tsukiji reside en la profunda conexión entre los vendedores y su oficio, una herencia que se transmite de generación en generación en un mercado que es sinónimo de lo auténtico y lo vibrante del Tokio tradicional.













