MUERE FREDERICK WISEMAN, MAESTRO DEL CINE DOCUMENTAL, A LOS 96 AÑOS

MUERE FREDERICK WISEMAN, MAESTRO DEL CINE DOCUMENTAL, A LOS 96 AÑOS
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MUERE FREDERICK WISEMAN, MAESTRO DEL CINE DOCUMENTAL, A LOS 96 AÑOS

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El mundo del cine documental está de luto tras el fallecimiento de Frederick Wiseman, un pionero en el género, a la edad de 96 años. La noticia fue confirmada por Zipporah Films, la compañía de distribución que el propio Wiseman fundó en 1971.

A lo largo de su prolífica carrera, Wiseman dirigió 45 películas documentales, desde su controvertida ópera prima, *Titicut Follies* (1967), hasta su más reciente trabajo, *El gran menú* (2023). Sus obras se caracterizan por su complejidad y su enfoque humanista, ofreciendo una mirada profunda a las instituciones públicas y sociales, principalmente en Estados Unidos y Francia.

Un Legado Cinematográfico Incomparable

Según el comunicado de Zipporah Films, Frederick Wiseman creó “una obra incomparable, un extenso registro cinematográfico de las instituciones sociales contemporáneas y la experiencia humana cotidiana”.

Nacido en Boston en 1930, Wiseman se graduó en el Williams College y en la Facultad de Derecho de Yale. A mediados de la década de 1960, inició su trayectoria cinematográfica, destacándose rápidamente como un artista independiente dedicado a explorar los entresijos de la vida institucional y desafiando al público a formar sus propias interpretaciones.

Reconocimientos a una Trayectoria Dedicada al Cine Documental

La obra de Wiseman fue ampliamente reconocida a lo largo de su carrera, recibiendo numerosos galardones, incluyendo un León de Oro por su trayectoria en 2014 y un premio Oscar honorífico en 2017.

El cineasta exploró la vida de las instituciones en casi todos sus documentales, desde *High School* (1968) hasta *City Hall* (2020), pasando por *Ley y orden*, sobre el Departamento de Policía de Kansas City, *Hospital* y *Public Housing*. Wiseman escribía, producía y montaba sus propios filmes, buscando conectar con la pureza del primer cine y mostrando la realidad de forma que el espectador pudiera reflexionar sobre ella.

En el Festival de Cannes, Wiseman afirmó que su mayor obligación era siempre hacia la gente que aparece en sus obras y que hacer películas era el único deporte que lo mantenía en forma.

Un Legado que Trasciende la Pantalla

Al recibir el León de Oro en Venecia, Wiseman destacó que aún hacía cine “para aprender”, para huir de una “mirada preconcebida” y contagiar al espectador de su propio proceso de búsqueda. “La idea es que mis películas se parezcan a la experiencia de llevarlas a cabo”, señaló.

Su obra supone un relato colectivo que, “aunque no ideológico”, adquiere una importante dimensión política y pretende hacer una necesaria reivindicación de lo público, desde la escuela hasta los museos.

A Frederick Wiseman le sobreviven dos hijos, David y Eric, y tres nietos, así como Karen Konicek, su amiga y colaboradora durante 45 años. Su legado perdurará a través de sus películas, que seguirán inspirando a futuras generaciones de cineastas y espectadores.