
Cuidado de la piel en invierno: Hidratación esencial para combatir el frío
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Con la llegada del invierno, la piel tiende a resecarse y volverse más sensible debido al frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura. Estos factores alteran la barrera cutánea, encargada de proteger la piel y mantener su hidratación natural.
Una barrera cutánea debilitada provoca deshidratación, sequedad, descamación e incluso picazón y enrojecimiento, según explica Amparo Rodríguez, farmacéutica experta en dermocosmética.
La hidratación no es solo una cuestión estética, sino de salud, ya que una piel deshidratada no cumple correctamente su función protectora, lo que puede favorecer la aparición de dermatitis, eccemas o el empeoramiento de patologías como la piel atópica o la psoriasis.
La importancia de una buena hidratación
La hidratación adecuada implica tanto el aporte de agua como de lípidos (grasas) a la piel. Por ello, las cremas hidratantes deben contener activos como el ácido hialurónico o la urea, que ayudan a retener agua, combinados con lípidos como las ceramidas y la manteca de karité, que refuerzan el manto protector de la piel.
Cuidado específico por zonas y edades
No todas las zonas del cuerpo requieren el mismo cuidado.
Las áreas más expuestas, como la cara, los labios y las manos, son más propensas a sufrir los efectos del invierno y pueden necesitar varias aplicaciones de crema hidratante a lo largo del día. Para el resto del cuerpo, se recomienda aplicar la crema una vez al día, preferiblemente después de la ducha y con la piel aún ligeramente húmeda.
La hidratación también debe adaptarse a cada etapa de la vida.
La piel de los bebés es más inmadura y pierde agua con facilidad, por lo que requiere productos específicos. En el caso de las personas mayores, la piel tiende a ser más seca y frágil, por lo que la hidratación es fundamental.
Consejos adicionales para el cuidado de la piel en invierno
Además de las cremas hidratantes, se recomienda ducharse con agua templada para no eliminar la grasa natural de la piel y utilizar geles de ducha hidratantes.
También es importante mantener una buena hidratación interna bebiendo al menos un litro y medio de agua al día, y reforzar la rutina facial con sérums hidratantes para reparar la barrera cutánea.
En resumen, el cuidado de la piel en invierno implica una serie de hábitos que, según la experta, marcan la diferencia y ayudan a mantener la piel cómoda, protegida y sana.













