
LA LONDON SYMPHONY ORCHESTRA: DE BRUCKNER A ROSALÍA SIN INMUTARSE
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La London Symphony Orchestra (LSO) desafía la lógica tradicional: en lugar de esperar a ser descubierta, se dedica a encontrar a los intérpretes que están a su altura. Integrar sus filas es el sueño de muchos, pero pocos pueden transitar con soltura de Bruckner a Rosalía en cuestión de horas.
Un espectro musical sin límites
«Es de las cosas más interesantes que hemos hecho. Impresionante», afirma David Ballesteros, violinista de la LSO desde 2003, en referencia a su participación en la grabación de ‘Lux’, el nuevo álbum de Rosalía.
La versatilidad es una de las señas de identidad de esta orquesta, como explica Rodrigo Moro, contrabajo principal: «Un día estamos grabando la música de una montaña rusa de ‘Harry Potter’, y al día siguiente tenemos Bruckner con el maestro Sir Simon Rattle, a los cuatro días tenemos Shostakovich con el maestro Noseda y luego, al día siguiente, tenemos una sesión de un videojuego».
Esta amplitud de miras es enriquecedora, según Ballesteros: «El hecho de barrer mucho el espectro de estilos es importante, es el más amplio que te puedes imaginar. En la misma temporada tocamos con Jeff Mills.
Hemos grabado para un parque temático como Disney. El rango de música es tan amplio que verdaderamente cuando viene Rosalía es enriquecedor. Nos encantó trabajar con ella». El violinista destaca la interacción con la artista, que «se permitió cantar, verbalizar lo que quería de los sonidos, de las texturas, de la intensidad, del carácter y hubo un intercambio ahí como muy potente y el resultado creo que fue muy bueno.
Se notaba que era una persona cultivada».
Historia y espíritu independiente
La LSO, la primera orquesta británica propiedad de sus propios músicos, mantiene un espíritu independiente desde su fundación en 1904. Fue pionera en la grabación de discos de gramófono y bandas sonoras de cine, y actualmente cuenta con más grabaciones que cualquier otra orquesta del mundo.
Entre sus hitos, destaca su participación en bandas sonoras icónicas como ‘La guerra de las galaxias’, ‘Indiana Jones’ y ‘Harry Potter’. Maxine Kwok, violinista de la orquesta, recuerda con emoción su experiencia grabando las precuelas de ‘Star Wars’ en Abbey Road Studios: «Mi familia es muy fan de ‘Star Wars’, así que conocía la famosa banda sonora desde muy pequeña. Me gusta pensar que estaba destinada a aspirar alto y tocar en la misma orquesta que las grabaciones que amaba de niña.
Formar parte de las grabaciones en Abbey Road para las precuelas, dirigidas por John Williams, me hizo sentirlo de verdad. ¡Una experiencia inolvidable!».
Un sonido propio y una exigencia constante
Ballesteros, con más de 20 años en la orquesta, destaca la evolución del conjunto: «Ha cambiado en cómo el relevo de las generaciones tiene una influencia en el sonido de la orquesta. Creo que mecánicamente cada vez son más eficaces, más capaces. Cada vez hay que trabajar más».
Aunque reconoce que la superficialidad a veces gana terreno a la subjetividad, la LSO sigue siendo una orquesta potente, aunque requiera un esfuerzo constante.
La clave del éxito de la LSO reside en su flexibilidad y capacidad de adaptación, como subraya Moro: «Es una orquesta tan flexible que necesita poco tiempo para hacer algo y eso es conocido en el mundo entero. Sobre todo en la London Symphony. Saben que nosotros en un ensayo hacemos lo que muchas orquestas hacen en una semana, en el sentido de que tenemos que ir adelante porque no hay tiempo».
Esta rapidez y eficiencia permiten a la orquesta abordar programas exigentes en tiempos récord, como señala el maestro Gianandrea Noseda: «Es una orquesta rápida, muy veloz, te permite trabajar muy bien».
Independencia y selección rigurosa
Una de las características que más atrajo a Ballesteros de la LSO fue su independencia: «La orquesta sigue siendo un grupo autogobernado en el cual, por suerte, se puede discutir cualquier tema. De tal manera que cuando llega uno al trabajo, pues no hay charlas extramusicales.
Se puede concentrar uno en lo que más le gusta. Hasta cierto punto tenemos una responsabilidad de involucrarnos».
El proceso de selección de nuevos miembros es riguroso y se basa en la adaptación al sonido característico de la orquesta, como explica Moro: «Tiene una forma de contratar a músicos que es un poco distinta al resto de Europa, que funciona con una cosa que se llama trial, o sea, no solo la audición, sino el trial dentro de la sección, dentro de la orquesta. Y creo que eso ayuda mucho porque ya no es el simple hecho de tocar una audición muy bien y luego tener un año más o menos de prueba y ya está. Aquí va un poco más lento, que sé que para mucha gente es un poco fastidioso, pero creo que al final se coge a gente que por esa magia es parecida.
El sistema de elección a tus compañeros pasa por un periodo muy largo y todos los compañeros de la sección votan. Y todos tienen el mismo valor».
Para la LSO, sonar como la LSO es más importante que tocar a la perfección, según Ballesteros: «Por muy bien que toques, es más importante tocar bien para la London Symphony». Su independencia y flexibilidad la convierten en una orquesta exigente y libre al mismo tiempo, un privilegio y una escuela de excelencia para quienes tienen la suerte de formar parte de ella.












