La Flecha de El Rompido: Un tesoro natural en constante evolución

La Flecha de El Rompido: Un tesoro natural en constante evolución
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La Flecha de El Rompido: Un tesoro natural en constante evolución

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Situada en la desembocadura del río Piedras, entre Lepe y Cartaya, la Flecha de El Rompido es un fascinante tesoro natural de la costa andaluza. Esta estrecha lengua de arena, de unos doce kilómetros de longitud, discurre paralela al litoral onubense, separando las aguas fluviales del Atlántico. Desde el siglo XVIII, ha evolucionado constantemente, transformándose en una barrera protectora de esta zona costera. Los lugareños la llaman “la otra banda”, reflejando la conexión emocional con este espacio virgen.

La horizontalidad del terreno y los tonos suaves crean un paisaje de gran belleza. Este enclave no es solo un destino turístico, sino un monumento geológico vivo que respira al ritmo de las mareas. Lo que hace excepcional a este lugar es su dinamismo geológico, siendo el único lugar en España que experimenta un **crecimiento territorial acelerado** cada año.

Se estima que la Flecha de El Rompido crece entre **treinta y cuarenta metros anuales**, un fenómeno que atrae a científicos y visitantes. Este avance natural, debido a la sedimentación del río Piedras y la acción de las mareas y el viento, no está exento de consecuencias, provocando erosión en la cercana playa de El Portil. A pesar de ello, el paisaje cambia y se renueva constantemente.

Este ecosistema forma parte del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, un **área protegida de gran valor ecológico**. En este laberinto de estuarios y humedales, las aguas ricas en nutrientes sirven de cuartel de invierno para numerosas especies de **aves migratorias**, como cigüeñas, espátulas, cormoranes y gaviotas. También se pueden observar el pato colorado y el ostrero.

La **diversidad biológica** se extiende a la flora, adaptada a la salinidad y el viento. Entre las dunas y los bosques de pino piñonero, se encuentran la azucena de mar, el cardo marítimo, el junquillo y la oruga de mar. El camaleón, que encuentra refugio entre el barrón y las retamas, es uno de los habitantes más emblemáticos.

Acceso y Características

El **acceso** a este paraíso requiere una **pequeña travesía**, ya que el aislamiento es clave para mantener su carácter salvaje. Los visitantes deben cruzar el río Piedras en transbordadores o ferrys desde los puertos de El Rompido y Nuevo Portil. De abril a octubre, el trasiego de barcos es constante. Al llegar a tierra, pasarelas de madera guían a los bañistas hacia la orilla atlántica.

En la orilla exterior se encuentra la **playa de Nueva Umbría**, un arenal inmenso con aguas tranquilas y cristalinas, reconocido con la **Bandera Azul** por su alta calidad ambiental. Nueva Umbría es la primera playa nudista oficial de Huelva desde 2001. Al carecer de grandes infraestructuras, los bañistas disfrutan de rincones de soledad, ideales para desconectar del bullicio urbano.

Cultura y Gastronomía

La **Flecha de El Rompido** guarda vestigios de un **pasado industrial**, vinculado al aprovechamiento de los recursos marinos. Hasta los años sesenta, albergó la Almadraba de Nueva Umbría, un poblado de pescadores de atún. Tras el declive de esta actividad, el asentamiento fue abandonado, trasladándose sus habitantes a Lepe, Cartaya o Isla Cristina. Hoy en día, las ruinas de estos edificios se pueden visitar para aprender sobre las artes de pesca históricas.

El auge turístico ha transformado el antiguo pueblo pesquero de El Rompido en un centro de referencia, equilibrando modernidad y tradición. Sus calles conservan el encanto de antaño, junto con hoteles de alto nivel y campos de golf. La oferta de ocio es amplia, desde kitesurf y paddle surf hasta excursiones de pesca deportiva o rutas de observación de aves. La Plaza de las Sirenas es el epicentro gastronómico, donde se pueden degustar los mejores manjares del mar. Esta combinación de **deporte, naturaleza y buena mesa** convierte a la región en un destino completo para todo tipo de viajeros.