
Anders Zorn, el 'Sorolla Sueco', deslumbra en Madrid con su primera retrospectiva
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Madrid se rinde al arte escandinavo con la llegada de Anders Zorn (1860-1920), el aclamado artista sueco, a la Fundación Mapfre. Esta exposición, la primera retrospectiva de Zorn en España, se presenta como una oportunidad única para descubrir a un pintor poco conocido en el país, a pesar de sus múltiples visitas y la evidente influencia de la cultura española en su obra.
Hace más de tres décadas, en 1992, el público madrileño tuvo la oportunidad de apreciar un diálogo entre Zorn y Joaquín Sorolla en la casa-museo del pintor valenciano. La amistad entre ambos artistas y su enfoque compartido en la luz y el naturalismo hacen que Zorn sea considerado el ‘Sorolla sueco’.
Una exposición que reúne 130 obras
Organizada en colaboración con la Kunsthalle de Hamburgo, la exposición reúne 130 obras procedentes de cuarenta prestadores diferentes. Casilda Ybarra, comisaria de la muestra, destaca que Zorn visitó España en nueve ocasiones entre 1881 y 1914, inicialmente atraído por la imagen romántica de la mujer española, aunque su mirada evolucionó con el tiempo.
La exposición se inicia con dos autorretratos de Zorn, entre los que destaca el ‘Autorretrato en rojo’ de 1915.
Su primer viaje a España, a los 21 años, lo realizó tras abandonar la Academia de Estocolmo, motivado por su anhelo de conocer el país que había admirado en las acuarelas de Egron Lundgren.
Inspiración española
Obras como ‘Al otro lado de la calle’ o ‘Café cantante en Madrid’, protagonizadas por mujeres con mantones de manila y abanicos, revelan la profunda conexión de Zorn con la cultura española. En ‘Las primas’, el artista retrata a la hija del pintor gaditano Ramón Rodríguez Barcaza con su prima, una obra que presentó en el Salón de París en 1882.
La exposición también incluye paisajes de Sierra Nevada, la Alhambra, Cádiz y Sevilla, reflejo de las visitas de Zorn a España. Un álbum de fotografías tomadas por el príncipe Eugenio de Suecia durante su viaje con el artista en 1902 da testimonio de esta relación.
Acuarelas y retratos
Aunque fue un artista versátil, la mayoría de las obras de la primera etapa de Zorn son acuarelas, técnica en la que alcanzó un gran virtuosismo. ‘De luto’, su primer éxito, y ‘Placer de verano’ son ejemplos destacados.
Como señala la comisaria, su pincelada diagonal, su paleta contenida y su magistral manejo de la luz son características distintivas.
Zorn fue un retratista muy solicitado en Europa y Estados Unidos. Su galería de retratos incluye a la reina Sofía de Nassau, el rey sueco Oscar II, tres presidentes estadounidenses (William H. Taft, Theodore Roosevelt y Grover Cleveland), la familia Vanderbilt y otros personajes destacados.
Escultura y grabado
Además de acuarelas y lienzos, la exposición también explora la faceta de Zorn como escultor y grabador. Se exhiben ejemplos de escultura a pequeña escala, como el bronce ‘Fauno y ninfa’, junto a un autorretrato en el que Zorn está creando esta pieza.
Una sala está dedicada a sus grabados.
Regreso a Suecia
Nacido en un entorno humilde en Mora, en la provincia sueca de Dalecarlia, Zorn nunca olvidó sus raíces y regresó a Suecia en 1896. Allí, pintó escenas de la vida rural, como robustas bañistas, el mercado local y bailes populares. Junto con su mujer, creó un museo al aire libre y apoyó la educación local.
«Amaba Suecia incondicionalmente y donó sus bienes al Estado sueco», comenta Casilda Ybarra. Zorn, mitad campesino, mitad caballero, falleció en 1920.
Su obra, relegada durante un tiempo por las vanguardias, ha sido recuperada en las últimas décadas.













