EL DEBATE ETERNO: EL TAMAÑO DEL TORO Y LA FIESTA TAURINA

EL DEBATE ETERNO: EL TAMAÑO DEL TORO Y LA FIESTA TAURINA
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EL DEBATE ETERNO: EL TAMAÑO DEL TORO Y LA FIESTA TAURINA

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La discusión sobre el tamaño ideal del toro en la lidia no es nueva. Ya en mayo de 1951, Domingo Dominguín expresaba su opinión en la revista ‘El Ruedo’, en una entrevista realizada por Anton, sobre la importancia de que el toro no fuera “excesivamente grande” para el lucimiento de la Fiesta.

“El toro no puede ser excesivamente grande”, afirmaba Dominguín, argumentando que los toros pesados y gordos carecen de la embestida y codicia necesarias. Según él, un toro de muchas arrobas resulta fatigoso y lento, lo que perjudica el espectáculo. Para Dominguín, el toro ideal debe tener agilidad y movimiento, cualidades que satisfacen al espectador.

Subrayaba, además, la importancia del torero, cuya figura en contraste con la del animal crea una estampa de gran atractivo y emotividad.

Opiniones contemporáneas

Morante de la Puebla, años después, retomó el tema del tamaño del toro, señalando que cada plaza tiene su propio tipo. Destacó que el toro de Madrid es particularmente grande, mientras que el de Pamplona, aunque igual de grande, es “más feo”. Para Morante, no se puede pretender que el toro de un pueblo sea igual al de la capital.

Costos y ganancias en el mundo taurino

La entrevista a Domingo Dominguín en 1951 también abordó las quejas del público por el aumento en el precio de las entradas. Dominguín explicó que la afición desconoce muchos aspectos internos del toreo, como el elevado costo del ganado, los pastos y el mantenimiento de una ganadería.

Esta situación, según él, justifica en parte el precio de las entradas. En cuanto al caché de los toreros, Dominguín señaló que, aunque cobran bien, pocos logran enriquecerse debido a los altos gastos, incluyendo impuestos y otros desembolsos. Afirmaba que solo unos pocos privilegiados ganan mucho dinero, mientras que los demás viven holgadamente o con dificultades.

Afición y ausencias

Dominguín también observó que la afición taurina estaba en aumento, a pesar de las voces que hablaban de crisis. La entrevista se realizó en un contexto marcado por la ausencia de Luis Miguel Dominguín en San Isidro, debido a desacuerdos contractuales con la Empresa de Toros de Madrid.

Dominguín destacó que, por encima de los intereses personales, lo fundamental era servir a la afición.

Acuerdos, desacuerdos, trapío y dinero son elementos constantes en el mundo taurino, que sigue su curso a pesar de los cambios. En aquel entonces, los toreros eran promocionados con retratos a toda página en blanco y negro, generando expectación y comentarios entre los aficionados.