
Flamenco Inclusivo: Pasión y Superación Rompiendo Barreras en Sevilla
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El flamenco, con su torrente de emociones, fuerza y quejío, encuentra una nueva expresión en Sevilla gracias a la asociación Flamenco Inclusivo. El bailaor José Galán lidera esta iniciativa, donde personas con y sin diversidad funcional se unen por la pasión al baile.
En el centro cívico de San Julián, Rocío, Ramón, Carmen y otros alumnos, algunos con Síndrome de Down, trastorno del espectro autista o movilidad reducida, enlazan sus brazos y marcan el ritmo con palmas y taconeo. La alegría es palpable en cada clase, donde Galán, junto a la monitora Míriam Pérez, guía a sus estudiantes.
Una Enseñanza Transversal
Desde su inicio en 2018, Flamenco Inclusivo ha apostado por una enseñanza transversal, donde la edad es el único criterio para dividir los grupos. La alumna de mayor edad tiene 83 años, demostrando que nunca es tarde para acercarse a este arte.
El flamenco ya ha acogido a figuras como Mari Ángeles Narváez, *la Niña de los Cupones*, bailaora sorda que transmite su arte en lengua de signos, o Antonio José Mejías, *Fosforito*, cantaor que desde los cuatro años se sintió atraído por este género. Ahora, Flamenco Inclusivo busca hacer de la enseñanza flamenca un recurso accesible para todos.
Metodología Inclusiva
La metodología de Galán se plasma en su tesis doctoral, *Flamenco y discapacidad: metodología, enseñanza y procesos creativos que atienden a la diversidad*, una guía para esta corriente educativa. Las clases se dividen en técnica e interpretación, adaptando las coreografías a las necesidades de cada alumno para evitar frustraciones y fomentar la autonomía.
Míriam Pérez comparte la visión de Galán, buscando herramientas para adaptar los propósitos del curso a las capacidades de cada estudiante. El objetivo es disfrutar del proceso y lograr que todos se sientan capaces.
Historias de Superación
Antonio, uno de los alumnos, participa en el proyecto desde hace años y comparte su pasión por el baile con su familia. Lola, invidente y con pérdida auditiva, afirma que Flamenco Inclusivo ha sido un antes y un después en su vida, permitiéndole sentirse viva y aprender a *volar sola*.
Pepa, que perdió la visión a los 64 años, encontró una nueva vida en el flamenco. Pepe, Rocío y Ana también comparten sus vivencias positivas, destacando la alegría, las nuevas amistades y los beneficios cognitivos y motrices que han experimentado.
Una Catarsis Personal
Para José Galán, el flamenco fue una forma de afrontar el duelo tras la pérdida de su hermano. Tras estudiar en el Conservatorio Profesional de Danza y formar parte de la compañía de Sara Baras, descubrió su vocación por la pedagogía y la danza inclusiva.
Un encuentro fortuito con un grupo de alumnos con Síndrome de Down lo impulsó a crear la Compañía José Galán de Flamenco Inclusivo, aprendiendo de sus errores y buscando apoyos. Su compañía ha presentado espectáculos como *Cierra los ojos y mírame* en la Bienal de Flamenco, demostrando que el flamenco es un arte en constante evolución.
Galán destaca que el flamenco no busca la perfección, sino la autenticidad, ofreciendo empoderamiento y resiliencia a cada persona. A pesar de las dificultades para acceder a la educación artística reglada, Flamenco Inclusivo sigue abriendo camino, divulgando su trabajo en centros educativos y preparando nuevos espectáculos.













