
La Oportunidad de Gabriel Rufián ante la Debilidad de la Izquierda
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La disolución de Podemos ha dejado al descubierto la fragilidad de la izquierda y los riesgos que esto implica para los partidos nacionalistas catalanes y vascos. Para que las izquierdas no socialistas puedan gobernar, necesitan recuperar política y electoralmente el espacio que Podemos ocupó, tanto directa como indirectamente.
El Papel Crucial de Podemos
Es innegable que sin Pablo Iglesias, Pedro Sánchez no habría alcanzado la presidencia del Gobierno. Tras la legislatura de 2011 a 2015, en la que el PP ostentó una mayoría absoluta de 186 escaños, las elecciones de diciembre de 2015 marcaron un punto de inflexión. La derecha española, representada casi exclusivamente por el PP, perdió su mayoría de gobierno.
Esta pérdida no se debió a que el PSOE lograra arrebatarle esa mayoría, sino a la irrupción de Podemos, que, con el apoyo de los partidos nacionalistas catalanes y vascos, impidió que la derecha alcanzara la mayoría parlamentaria.
La Necesidad de un Frente Amplio de Izquierdas
Desde 2011, se ha evidenciado que el PSOE necesita el respaldo de los partidos situados a su izquierda, con un porcentaje electoral cercano al 15%. Sin esta credibilidad previa a las elecciones, el propio resultado electoral del PSOE puede verse afectado negativamente. Para formar gobierno, el PSOE requiere que la opinión pública perciba que las izquierdas en su conjunto tienen posibilidades de ganar.
La llegada de Podemos supuso una novedad en este sentido. Sin un apoyo significativo de la izquierda no socialista, es imposible evitar un gobierno de la derecha, ya sea del PP en solitario o de la coalición PP+VOX. Esta dinámica se ha mantenido desde las elecciones parlamentarias europeas de mayo de 2014, las municipales y autonómicas de mayo de 2015, y todas las elecciones generales posteriores a diciembre de 2015.
Podemos ha sido clave para la derrota de la derecha, primero del PP y luego de la coalición PP+VOX. La desintegración de Podemos, por lo tanto, debilita a la izquierda y pone en riesgo a los partidos nacionalistas catalanes y vascos.
La Recuperación del Espacio Político
Para poder gobernar, las izquierdas no socialistas deben recuperar el espacio político y electoral que ocupó Podemos. Las “alcaldías del cambio” fueron posibles gracias a Podemos, aunque no estuvieran lideradas en su mayoría por alcaldes de este partido. Es necesario una oferta electoral que represente al electorado de izquierda que no se siente identificado con el PSOE, pero que individualmente no puede obtener escaños municipales, autonómicos o estatales.
En el contexto actual, sin este aporte, es imposible evitar el triunfo de la derecha. Esto es lo que Gabriel Rufián ha querido transmitir, y lo que ha sido comprendido tanto por los dirigentes políticos como por los votantes de este espacio político, aunque con diferentes perspectivas y, esperemos, no contrapuestas.
Federalismo de Izquierda: Una Opción Posible
La propuesta podría considerarse como una opción para los “federalistas de izquierda”, similar a lo que Podemos y Las Confluencias plantearon en su momento. El componente “territorial” no era relevante solo para Cataluña y País Vasco, sino para todo el Estado.
Esta fue la novedad que Podemos aportó al sistema político y electoral español desde 2015. Fue posible gracias a la frescura de la propuesta, que sorprendió a todas las formaciones políticas, al fuerte liderazgo de Pablo Iglesias, y a la celebración de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015, seguidas por las generales en diciembre.
Este orden fue significativo en 2015.
El Impacto a Largo Plazo
La novedad tardó en tener pleno efecto debido al cordón sanitario impuesto al nacionalismo catalán por el gobierno de Mariano Rajoy como consecuencia del “Procés”. Sin embargo, a partir de julio de 2018, tras la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó al PP por corrupción, el impacto se hizo evidente. La moción de censura marcó un punto de inflexión, aunque posteriormente surgieron dificultades debido a la falta de entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, la complejidad interna del nacionalismo catalán, las maniobras policiales contra Podemos, la pandemia del COVID-19 y los desafíos propios de la gestión gubernamental.
A pesar de todo, los efectos de aquella novedad aún se sienten hoy en día. De lo contrario, Pedro Sánchez no seguiría siendo presidente del Gobierno. Existe una línea de continuidad entre el resultado electoral del 20 de diciembre de 2015 y el 23 de julio de 2023. ¿Es posible mantener una alternativa de todas las izquierdas más los nacionalismos para derrotar al PP y VOX en 2027?
El Escenario Electoral Futuro
Aún falta mucho tiempo para las próximas elecciones generales. Durante este período, se deben constituir los gobiernos extremeño y aragonés, y se celebrarán elecciones en Castilla y León y Andalucía. En Castilla y León, todo indica que será necesario un acuerdo entre PP y VOX, aunque tal vez no en Andalucía. Si este acuerdo fuera necesario también en Andalucía, el horizonte electoral de 2027 quedaría definido claramente para la derecha. Habrá que ver qué impacto tendría esto en la estrategia de la izquierda.
Además de España, se producirán procesos electorales en otros países que podrían influir en las estrategias de la izquierda española. Habrá elecciones municipales en Francia, municipales en Italia, elecciones en Alemania, Eslovenia, Suecia, Dinamarca, Lituania y Bulgaria.
Fuera de Europa, se celebrarán elecciones presidenciales en Brasil e Israel, y elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, donde la manipulación del proceso electoral representa una amenaza para la democracia.
La Supervivencia de la Democracia
En definitiva, la supervivencia de la democracia como forma política estará en juego entre 2024 y 2027. Y en ese horizonte, cada país de la Unión Europea deberá decidir qué gobierno desea.













