
El poder de las charlas triviales: beneficios para la salud mental y cómo mejorar tus habilidades sociales
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A menudo subestimadas, las conversaciones triviales pueden ser más importantes de lo que creemos para nuestro bienestar social y emocional. Lejos de ser superfluas, estas interacciones cotidianas con desconocidos o conocidos superficiales tienen el poder de crear conexiones, mejorar nuestro estado de ánimo y fortalecer el tejido social.
El impacto positivo de las “microrrelaciones”
Hablamos del cartero, comentamos el clima con un vecino… Estos “vínculos débiles” o “microrrelaciones” son intercambios aparentemente insignificantes sobre temas cotidianos. Sin embargo, el psicólogo David Amselem Ramírez destaca que estas interacciones superficiales pueden tener beneficios claros en nuestro día a día.
Actúan como un pegamento social, aliviando la tensión y abriendo la puerta a la conexión. Como seres sociales, estas interacciones influyen positivamente en nuestro estado de ánimo. Incluso las conversaciones promedio suman, ayudándonos a sentirnos más confiados y menos temerosos.
Estos breves intercambios pueden mejorar la salud y la felicidad, elevando el estado de ánimo, la energía y el bienestar general. Acciones tan sencillas como una sonrisa, un cumplido o una charla rápida tienen un impacto positivo en todos.
Mantener estas interacciones superficiales puede verse como un ejercicio de mantenimiento de un buen estado de ánimo, similar a comer de forma equilibrada o hacer ejercicio para mantener una buena salud física, según Amselem.
Además, estas conversaciones enriquecen nuestro entorno, introduciendo variabilidad y novedad, lo cual previene la apatía y el aburrimiento.
Para el especialista, se trata de una “especie de gimnasio social” que nos ayuda a ser más hábiles socialmente, sin exigirnos demasiado, ya que son de “bajo riesgo” y apenas hay consecuencias negativas si nos equivocamos en algo o la charla es sosa.
Fomentar estos encuentros nos ayuda a ser más sociales, más eficaces, a sentirnos más cómodos en las relaciones sociales, a mejorar la imagen que proyectamos y la calidad y profundidad de las interacciones futuras.
¿Por qué a algunos se les da tan bien y a otros no?
No a todos les gustan las charlas informales ni se sienten cómodos con estos encuentros triviales. Según Amselem, esto se debe principalmente a la historia de aprendizaje de cada persona, aunque también influyen la personalidad y las habilidades sociales.
Para aquellos a quienes les cuesta este tipo de charlas, es posible que en su contexto no se fomentaran estas interacciones o que, con el tiempo, se asociasen a incomodidad o miedo.
Estas personas suelen estar influidas por reglas personales internas como “voy a molestar” o “quedaré en ridículo”. Esto puede generar un círculo vicioso: cuanto menos nos relacionamos, menos hábiles e incómodos nos sentimos, por lo que evitamos hacerlo.
La extroversión también juega un papel importante, ya que está relacionada con el nivel de estimulación que necesitamos para sentirnos bien. Las personas extrovertidas buscan estimulación externa, mientras que las introvertidas prefieren actividades más tranquilas.
Consejos para mejorar tus habilidades sociales
Según Amselem, las habilidades sociales se entrenan. Para fomentar este tipo de encuentros, es importante practicar y tener en cuenta los siguientes consejos:
- Hacer preguntas abiertas: en lugar de preguntas que se responden con un sí o un no, optar por preguntas que inviten a la otra persona a dar una respuesta más detallada.
- Aceptar que las otras personas suelen ser más amables de lo que pensamos: evitar asumir que el otro no está interesado en conectar.
- Aprender a cerrar la conversación: saber detectar cuándo la otra persona no quiere hablar más o se siente incómoda.
La práctica es fundamental para enfrentarnos a estas situaciones y mejorar nuestras habilidades sociales.













