
EL AUGE DE LOS COMPACTOS DEPORTIVOS ELÉCTRICOS: ALPINE A290 GTS, MINI JOHN COOPER WORKS E Y CUPRA BORN VZ A PRUEBA
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La electrificación ha revolucionado el segmento de los compactos deportivos, impulsando a las marcas a reimaginar sus modelos emblemáticos bajo un nuevo enfoque. Más allá de las cifras de aceleración, el desafío radica en transmitir emociones al conducir. En este análisis técnico, comparamos tres destacados exponentes de esta nueva categoría, cada uno con una propuesta distintiva: el Alpine A290 GTS, el Mini John Cooper Works E y el Cupra Born VZ.
Alpine A290 GTS: Ligereza y Pureza Dinámica
El Alpine A290 GTS se presenta como la alternativa para los entusiastas que priorizan la dinámica de conducción por encima de la potencia bruta. Construido sobre la plataforma AmpR Small, este modelo destaca por ser el más ligero de los tres, con un peso de 1.479 kilogramos.
Esta cifra, notablemente baja para un vehículo eléctrico, le permite aprovechar al máximo sus 220 CV y 300 Nm de par.
Si bien su aceleración de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos es la más lenta del grupo, su velocidad máxima alcanza los 170 km/h. La clave de este coche reside en su puesta a punto. Alpine ha ensanchado las vías 60 milímetros en comparación con el Renault 5 y ha incorporado topes hidráulicos progresivos en la suspensión, una herencia directa de los rallyes. Esta combinación, junto con los frenos Brembo de cuatro pistones (similares a los del A110), le confiere un comportamiento ágil y natural, capaz de deslizar el eje trasero y evocar las sensaciones de los GTI de los años 90.
Mini John Cooper Works E: Sensación de Kart Eléctrico
El Mini John Cooper Works E apuesta por una configuración de tracción delantera con un motor de 258 CV y 350 Nm.
Su respuesta es inmediata, logrando alcanzar los 100 km/h en 5,9 segundos. Sin embargo, su batería de 54,2 kWh brutos ofrece la autonomía más limitada del grupo (371 km WLTP) y la carga más lenta (95 kW en corriente continua).
En términos de dinámica, el Mini busca replicar la sensación de “kart” con una suspensión muy rígida y una dirección extremadamente directa. Su corta distancia entre ejes lo convierte en un coche muy reactivo, incluso nervioso en tramos rápidos, lo que exige concentración al volante. Con un peso de 1.670 kilos, el sistema de frenado debe trabajar intensamente para controlar las inercias, aunque el tacto del pedal ha mejorado.
Cupra Born VZ: Potencia, Autonomía y Versatilidad
El Cupra Born VZ juega en una liga diferente debido a su tamaño (segmento C) y enfoque.
Es el más potente y rápido, gracias a un motor trasero de 326 CV y un impresionante par de 545 Nm que se transmite exclusivamente al eje posterior. Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 5,7 segundos y su velocidad máxima alcanza los 200 km/h.
Su principal ventaja es la versatilidad: cuenta con una batería de 79 kWh netos que homologa 570 km de autonomía y admite cargas de hasta 170 kW. Sin embargo, toda esta tecnología eleva el peso hasta los 2.113 kilogramos. Para compensar esto, equipa suspensión adaptativa DCC y neumáticos traseros más anchos.
En la práctica, ofrece una tracción excelente y permite trazar las curvas con potencia, aunque las inercias son inevitables en los cambios de apoyo rápidos.
Conclusión: Tres Enfoques para un Mismo Objetivo
La elección final dependerá de las preferencias del conductor: la pureza de conducción y ligereza del Alpine, la estética y reactividad del Mini, o la potencia, espacio y autonomía del Cupra. Tres visiones muy diferentes para un mismo objetivo: ofrecer diversión al volante sin emisiones.













