
Cazadores catalanes denuncian riesgos sanitarios por nueva normativa sobre peste porcina africana
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El colectivo de cazadores de Cataluña ha expresado su profunda preocupación y rechazo ante la reciente normativa del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación que les obliga a extraer muestras de sangre de los jabalíes que abaten. La medida, implementada con el objetivo de controlar la propagación de la peste porcina africana (PPA), ha sido tildada de temeraria por los cazadores, quienes aseguran no contar con la formación ni los medios adecuados para llevar a cabo una tarea que consideran de alto riesgo sanitario.
Formación insuficiente y protocolo defectuoso
Enric Vélez, presidente de la Agrupació de Caçadors Agrupats, ha manifestado el desconcierto del sector, señalando que la única “formación” recibida ha sido un PowerPoint enviado por correo electrónico, que ni siquiera ha llegado a todos los cazadores involucrados. Critican la imposición de una técnica “dificultosa” sin una instrucción adecuada. El protocolo exige la obtención de dos muestras por animal: una mediante punción cardíaca a través de las costillas con una aguja de ocho centímetros y otra accediendo al cerebro a través de la órbita ocular.
“Nadie del colectivo de cazadores tiene experiencia en esto”, lamenta Vélez.
Riesgos biológicos inaceptables
Los cazadores consideran que las condiciones de bioseguridad exigidas son insuficientes. La normativa les obliga a manipular lo que podría ser un producto “altamente peligroso” con simples guantes de látex, papel de cocina y una bolsa de plástico. “Nos exponen a un riesgo sanitario tan grande que pone al borde del precipicio a la ganadería catalana”, afirma Vélez. La PPA es letal para los cerdos, y su propagación representaría un golpe devastador para la industria porcina catalana, un pilar importante de su economía.
Gestión deficiente de las muestras y los cadáveres
La problemática se extiende a la gestión de las muestras, ya que se les exige a los cazadores guardar los tubos de sangre en la nevera de sus propias casas, junto con sus alimentos, antes de transportarlos en sus vehículos particulares a la oficina comarcal del Departamento.
Vélez critica esta práctica, alertando sobre el riesgo de diseminar el virus por una manipulación incorrecta. Además, denuncian que cadáveres de jabalíes han permanecido en contenedores en la periferia de las zonas de caza durante largos periodos, creando focos de infección.
Obligación impuesta y brecha digital
La extracción de muestras no es opcional, sino una obligación. Aquellos cazadores que no realicen la extracción y registren la muestra a través de una aplicación móvil “difícil de utilizar” se enfrentan a la prohibición de cazar. Esta imposición afecta especialmente a las personas mayores del mundo rural, quienes sufren la brecha digital.
Petición de personal cualificado y plan de contingencia
Los cazadores exigen que estas tareas sean realizadas por personal cualificado, como veterinarios o agentes rurales, que disponen de la formación y los equipos de bioseguridad necesarios.
Se muestran sorprendidos por la falta de un plan de contingencia sólido y piden a la administración que actúe con rapidez y seriedad para evitar consecuencias graves.













