
LECCIONES DE ARAGÓN PARA LA DERECHA Y LA IZQUIERDA
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Las recientes elecciones en Aragón ofrecen valiosas lecciones sobre el estado actual de la política española, tanto para la derecha como para la izquierda. Si Aragón funciona como un termómetro político nacional, los resultados sugieren una derecha aún en disputa y una izquierda dividida, desmovilizada y con una fuga de votos hacia opciones autonómicas.
Lecciones para la Derecha
La derecha española se encuentra en un momento de gran volatilidad. El auge de Vox en Aragón no es un hecho aislado ni un simple voto de protesta que regresará al redil del PP en unas elecciones generales. De hecho, encuestas preelectorales mostraban que había más personas en Aragón dispuestas a votar a Vox en unas generales que en las autonómicas.
Esta diferencia entre PP y Vox podría reducirse aún más, ya que las transferencias de voto entre ambos partidos siguen abiertas. Muchos votantes del PP ven a Vox como su segunda opción, más que al revés.
Mientras esta disputa interna en la derecha continúe, será difícil que los gobiernos autonómicos que se están negociando ahora logren ser exitosos. Vox es consciente de que los votantes de la derecha no les culpan por los adelantos electorales. En esta división, Vox tiene la ventaja.
En este contexto, parece complicado esperar un acuerdo estable entre ambos partidos si se observa constantemente el ascenso de Vox a nivel nacional. Unas elecciones generales que definan el reparto de roles entre PP y Vox podrían dar estabilidad al espacio. Si esto sucede, especialmente si conlleva un gobierno de coalición de la derecha, se produciría un efecto en cascada hacia las autonomías, permitiendo gobiernos más estables.
Lecciones para la Izquierda
Las elecciones aragonesas no arrojan un panorama halagüeño para la izquierda. En primer lugar, se evidencia el riesgo de la fragmentación. Los resultados de IU-Sumar y Podemos sugieren que difícilmente obtendrían representación en unas elecciones generales fuera de Madrid y Barcelona. La fragmentación no solo es penalizada por el sistema electoral, sino que también tiene un efecto emocional.
Las escasas opciones de este espacio, agravadas por la barrera del sistema electoral, no contribuyen a la movilización. Hay un porcentaje significativamente mayor de votantes de izquierda que declaran que votarían en blanco, nulo o se abstendrían, en comparación con la derecha.
En segundo lugar, el PSOE obtuvo resultados históricamente negativos. La estrategia de mantener a líderes autonómicos en el Consejo de Ministros hasta poco antes de las elecciones puede ser útil para mantener el partido dentro de la línea oficial, pero no es efectiva para competir en elecciones autonómicas, especialmente en la situación actual del gobierno. El desgaste en el capital político del partido es evidente. Es significativo que la razón más citada por los votantes aragoneses para votar al PSOE sea “intentar evitar que puedan ganar partidos o candidatos/as de derechas“, superando a las “ideas y propuestas del partido“.
En Vox, en cambio, un porcentaje mayor de votantes menciona las ideas y propuestas del partido como motivo principal para votarles. El PSOE es el partido donde la brecha entre quienes votan para evitar un gobierno de signo contrario y quienes lo hacen por sus ideas es más favorable a la primera razón. Esto indica una crisis de capital político y las dificultades que enfrentará el partido para sostenerse si la razón más poderosa para su voto es únicamente evitar un resultado que desagrada a sus votantes.
Por último, Aragón se suma a un fenómeno que se observa en otras autonomías: la alternativa para los votantes de la izquierda “estatal” es la izquierda “regional”, como demuestra el resultado del CHA. Esto confirma que el escenario nacional ha transitado de tres bloques (derecha, izquierda y regionalismo/independentismo) a dos bloques, donde los dos últimos se han fusionado. No se trata solo de alianzas parlamentarias, sino de un bloque poroso de electores.
Esto es un arma de doble filo. Por un lado, evita que muchos votos de la izquierda desanimada se vayan a la abstención, manteniendo vivas las esperanzas del bloque. Por otro lado, complica la dinámica parlamentaria. Las posibilidades de la izquierda pasan únicamente por un entendimiento con los partidos de ámbito autonómico.
Conclusión
Extrapolar conclusiones de elecciones autonómicas a generales siempre conlleva riesgos. Sin embargo, Aragón sigue siendo un termómetro útil para intuir las corrientes de fondo de la política nacional, aunque su capacidad para predecir quién formará gobierno sea más limitada en un escenario fragmentado y multipartidista.













