
De entrenar cetáceos a defender sus derechos: La historia de Shao Ran
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La activista china Shao Ran, antigua entrenadora de cetáceos, se ha convertido en una voz destacada en la defensa de los derechos animales. Su experiencia dentro de la industria, que alguna vez consideró compatible con la conservación y la educación, la llevó a cuestionar profundamente las condiciones de vida de estos animales en cautiverio.
Un cambio gradual de perspectiva
Shao Ran relata que su transformación no fue repentina, sino el resultado de años de observar de cerca a los cetáceos en cautividad. “Me enseñaron a entrenar, pero también a ignorar el sufrimiento. Llegó un momento en que ya no pude cerrar los ojos ante lo que veía”, explica.
Su historia ilustra cómo las instituciones pueden normalizar prácticas cuestionables a través de la rutina y la distancia emocional, desplazando la responsabilidad individual y fragmentando la percepción del daño.
Jaulas amables vs. libertad
Shao Ran aborda el argumento común sobre el vínculo afectivo entre cuidadores y animales, reconociendo que existe, pero señalando sus limitaciones. El cuidado individual no justifica los efectos estructurales del confinamiento ni compensa la privación de un entorno natural. La pregunta clave, según ella, no es si hay afecto, sino si ese afecto justifica las condiciones de vida impuestas.
Su crítica se basa en la rápida expansión de la industria acuática en China, donde las instalaciones a menudo carecen del personal y la formación necesarios para atender a especies complejas. Belugas y delfines, con sus sofisticados sistemas de comunicación y patrones de movilidad, ven sus capacidades severamente limitadas en cautiverio, lo que se traduce en estrés crónico, comportamientos anormales y una esperanza de vida reducida.
El costo oculto del entretenimiento
La industria del entretenimiento con animales marinos genera miles de millones, pero depende de una desconexión entre la experiencia del público y la realidad de los animales. Esta separación se logra a través de narrativas de conservación y cuidado que ocultan los costos dañinos del cautiverio. “No importaba cuánto sufrieran los animales ni el riesgo para los entrenadores: el espectáculo debía continuar”, declaró Shao Ran.
Su enfoque se centra en la lógica estructural de la industria, planteando una cuestión fundamental de justicia: ¿es éticamente aceptable obtener placer o beneficio económico a costa de la privación de libertad y el bienestar de seres sintientes?
Una voz universal
La experiencia de Shao Ran en la industria asiática aporta una perspectiva valiosa al debate sobre derechos animales, que a menudo se centra en contextos occidentales. Su historia demuestra que la reflexión ética sobre el sufrimiento animal no está limitada por fronteras culturales o tradiciones filosóficas.
En última instancia, Shao Ran invita a reflexionar sobre el tipo de consumo cultural que estamos dispuestos a sostener y a qué precio moral, como parte de una conversación más amplia sobre la sociedad que aspiramos a ser.













