
¿Dónde está el mayor riesgo de incendio en tu hogar? Claves para la prevención
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De acuerdo con datos de la Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), España registra alrededor de 20,000 incendios en edificios residenciales anualmente, causando aproximadamente 172 fallecimientos. Aunque la tendencia se mantiene estable, la incidencia sigue siendo motivo de preocupación.
Causas comunes de incendios en viviendas
Mientras que antiguamente las estufas y los braseros eran los principales causantes de incendios, actualmente los sistemas eléctricos lideran la lista, siendo responsables del 41.9% de las muertes. El sobrecalentamiento de electrodomésticos, las regletas sobrecargadas, los cargadores de baterías de litio y los cables en mal estado son los principales culpables.
En segundo lugar, se encuentran los aparatos o sistemas productores de calor, como radiadores y cocinas, que causan el 20.4% de las víctimas. El hábito de fumar es responsable del 14% de las muertes por incendios, según el mismo informe.
¿Qué materiales arden con mayor facilidad en un piso?
Para protegerse, es crucial identificar los riesgos en el hogar. Las viviendas modernas contienen una gran cantidad de “carga de combustible”. Si bien materiales como el hormigón, el ladrillo, el yeso, el vidrio y el aluminio son ignífugos, otros materiales de recubrimiento no lo son.
Dentro de la vivienda, la carga de combustible aumenta. Aunque el parquet moderno ofrece cierta resistencia al fuego debido a su densidad y tratamientos, los muebles de tablero de partículas, sofás de espuma sintética, colchones, ropa de poliéster y plásticos de televisiones y electrodomésticos contribuyen a una rápida propagación del fuego. Productos de limpieza, aerosoles, pinturas y otros productos domésticos también son altamente combustibles.
Medidas preventivas contra incendios
La detección temprana es la estrategia más eficaz. La instalación de detectores de humo en pasillos, salones y dormitorios es fundamental. Sin embargo, solo uno de cada cuatro hogares en España cuenta con estos dispositivos. Aunque no son obligatorios en todas las viviendas particulares a nivel nacional, sí lo son en construcciones nuevas y en algunas localidades. Se estima que su instalación podría reducir las muertes por incendio en un 25%.
El mantenimiento de los detectores es esencial: se deben probar mensualmente y cambiar las baterías anualmente, reemplazándolos cada 10 años.
La cocina, siendo el lugar de mayor riesgo, requiere supervisión constante. Nunca se debe dejar una sartén con aceite hirviendo sin vigilancia. Se recomienda tener una tapa metálica para sofocar las llamas (nunca usar agua) y un extintor de polvo polivalente o una manta ignífuga.
En el resto de la casa, una instalación eléctrica en buen estado es crucial. Evitar las regletas encadenadas previene sobrecalentamientos y chispas.
Las baterías de litio presentan un riesgo poco conocido: el “desbocamiento térmico”. Golpes, sobrecargas o defectos pueden causar sobrecalentamiento, llamas e incluso la explosión de la batería.
Compartimentación y materiales seguros
Mantener las puertas cerradas es una medida simple que puede salvar vidas, ya que un incendio se propaga rápidamente con las puertas abiertas. En construcciones modernas, las puertas antiincendios son obligatorias en todas las plantas para evitar la propagación del fuego.
Elegir materiales ignífugos o con tratamiento antiincendios, evitar textiles sintéticos y plásticos, y asegurarse de que los rellenos sean a prueba de fuego puede aumentar la seguridad, aunque implique un costo mayor.
En un incendio, las víctimas mortales suelen fallecer por asfixia debido a la inhalación de humo. Ganar tiempo para evacuar el edificio es vital, ya que unos pocos minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.













