
El 23F: El atronador silencio del rey
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El 23 de febrero de 1981 quedó grabado en la historia como un día de incertidumbre, cuando España se sumió en la confusión ante los acontecimientos que se desarrollaban.
Un golpe de Estado en el Congreso
Un teniente coronel golpista, irrumpió en el Congreso de los Diputados disparando al aire y vitoreando al rey, interrumpiendo la votación para investir a un nuevo presidente del Gobierno. La escena generó desconcierto y temor. Los diputados fueron informados de que debían mantener la calma hasta que una autoridad militar explicara la situación, creando un ambiente de tensión e incertidumbre en todo el país.
El silencio del rey Juan Carlos I
Mientras tanto, la población se refugiaba en sus hogares, sintonizando la radio y la televisión para seguir el incierto desarrollo de los acontecimientos. En Valencia, el capitán general Jaime Milans del Bosch declaró el estado de guerra y tomó la ciudad en nombre del rey, intensificando el miedo y la sensación de que el golpe estaba triunfando. Sin embargo, el silencio del rey Juan Carlos I dominó la escena. El monarca no se dirigió a la nación ni ordenó a Milans del Bosch retirar sus tropas de Valencia, lo que generó sorpresa y dudas.
La tensión aumenta y las miradas se dirigen a la Zarzuela
Con el paso de las horas, la incertidumbre crecía. Tejero tomó como rehenes a figuras clave como Adolfo Suárez, Felipe González y Santiago Carrillo, generando preocupación por sus vidas. Todas las miradas se dirigieron al Palacio de la Zarzuela, residencia del rey, que no estaba sitiado y tenía la posibilidad de comunicarse con el exterior. Sin embargo, el monarca mantuvo un silencio que muchos interpretaron como una señal de duda.
Llamadas a la Zarzuela y el mutismo del rey
Francisco Laina y el general José Juste intentaron contactar con el rey para instarle a tomar medidas. Juste, al mando de la División Acorazada Brunete, clave para el éxito del golpe, no podía contener a sus hombres y necesitaba el respaldo del monarca. A pesar de la insistencia, el rey mantuvo su mutismo.
La llegada del general Armada y el fracaso de la “Operación Armada”
Tras seis horas de incertidumbre, el general Alfonso Armada llegó al Congreso presentándose “a título personal” como la autoridad militar que explicaría la situación. Armada, quien hasta entonces había hablado en nombre del rey, propuso un gobierno de salvación nacional y ofreció a Tejero un avión para abandonar el país. Sin embargo, la negativa de Tejero a aceptar un gobierno con presencia socialista frustró la “Operación Armada”.
El rey emerge como defensor de la Constitución
Con el fracaso del golpe de Tejero, el rey Juan Carlos I rompió su silencio y se erigió como defensor de la Constitución. Se dirigió a la nación en un mensaje televisado, presentándose como el libertador y consolidando su imagen como paladín de la democracia.
El presente y el recuerdo del pasado
Cuarenta y cinco años después, el rey emérito regresa a España desde su residencia en el Golfo Pérsico, en un momento en que ya no hay figuras como Adolfo Suárez o Sabino Fernández Campo que puedan contradecir su versión de los hechos. Su reaparición plantea interrogantes sobre el papel que realmente desempeñó durante aquellos momentos críticos y sobre cómo se construye la narrativa histórica.













