Auge del consumo de suplementos alimenticios en España: ¿moda o necesidad?

Auge del consumo de suplementos alimenticios en España: ¿moda o necesidad?
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Auge del consumo de suplementos alimenticios en España: ¿moda o necesidad?

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El consumo de suplementos alimenticios se ha disparado en España, transformándose en un fenómeno masivo que va más allá de deportistas de élite o personas con deficiencias diagnosticadas. Este auge, destacado en el programa ‘Herrera en COPE’, refleja un mercado en expansión y una nueva perspectiva sobre el cuidado personal, donde la búsqueda no se limita a la salud, sino a la optimización del cuerpo y la mente.

Cifras que revelan una tendencia al alza

Las cifras hablan por sí solas. A nivel global, el mercado de los suplementos mueve ya 170.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 8%. En España, el sector se aproxima a los 2.000 millones de euros, con un gasto promedio por persona de 139 euros al año, según datos de la OCU.

Motivaciones detrás del consumo

El deseo de controlar la salud a largo plazo es un factor clave.

Tras la pandemia, la demanda de vitamina D, zinc y vitamina C se incrementó notablemente en Europa, con aumentos de hasta el 50% en algunos países. En España, los perfiles de consumo están bien definidos: las mujeres entre 35 y 55 años prefieren colágeno, hierro y magnesio, mientras que los hombres de 25 a 45 años optan por proteína y creatina. Preocupa especialmente el incremento del consumo de melatonina en jóvenes y adolescentes para mejorar el sueño.

Otro aspecto relevante es la búsqueda de un mayor rendimiento físico. La creatina, antes asociada a culturistas, es ahora consumida por personas que no frecuentan gimnasios.

Existe la creencia generalizada de que la suplementación es necesaria para mejorar la masa muscular y el rendimiento físico.

¿Optimización o moda?

El farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en redes sociales, señala que se ha producido un cambio de paradigma. Se ha pasado de usar suplementos por necesidad real a utilizarlos para optimizar el estilo de vida, impulsados por las promesas de mayor productividad, mejor piel o una sensación de bienestar, más que por una recomendación médica.

Regulación y evidencia científica

Es importante destacar que no todos los suplementos tienen el mismo respaldo científico. La Unión Europea los regula como alimentos, no como medicamentos, lo que implica que no necesitan demostrar eficacia clínica antes de su comercialización. Esto abre la puerta a productos que, según los expertos, se basan más en el marketing que en la ciencia.

La nutricionista Cristina López advierte sobre la falta de estudios sólidos para muchos suplementos, mencionando los BCAAs aislados, preentrenos comerciales cuyo efecto se debe a la cafeína, quemagrasas y nootrópicos.

En contraste, la ciencia sí respalda la cafeína, la creatina, la beta alanina y la proteína.

Un fenómeno cultural

El consumo de suplementos también se ha convertido en un fenómeno cultural, creando identidad y cohesión social. Sin embargo, los expertos recuerdan que la base de una buena salud sigue siendo un estilo de vida saludable: dieta mediterránea, ocho horas de sueño y una correcta gestión del estrés podrían hacer innecesario el consumo de estos productos en muchos casos.