
Milei logra la aprobación de una reforma laboral "esclavista" en Argentina
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En una jornada marcada por la huelga general y la tensión social, el Congreso argentino aprobó una reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, la cual ha sido calificada de “esclavista” por la oposición debido a los recortes que implica en los derechos de los trabajadores. Este proyecto ultraliberal, que ya cuenta con el respaldo del Fondo Monetario Internacional, avanza así en su camino legislativo.
Aprobación de la Reforma Laboral
La reforma, denominada de “modernización laboral”, fue aprobada con 135 votos a favor y 115 en contra. Entre sus puntos clave, se encuentra el abaratamiento del despido, modificando el cálculo de las indemnizaciones para excluir conceptos como vacaciones y salario extra. Además, se crea un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para el pago de indemnizaciones, restando financiación al Sistema de Seguridad Social. Ahora, el articulado debe regresar al Senado para su aprobación definitiva.
La iniciativa contó con el respaldo del partido oficialista La Libertad Avanza, aliados del PRO (Propuesta Republicana), la Unión Cívica Radical y fuerzas provinciales disidentes del peronismo. El objetivo principal es transformar el régimen laboral vigente, con modificaciones que datan de 1974, durante el gobierno de Juan Domingo Perón.
Críticas a la Reforma
Myriam Bregman, diputada nacional por el Frente de Izquierda – Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), ha calificado la reforma como una “ley esclavista”. Según la diputada, esta reforma no cuenta con el apoyo de trabajadores ni entidades sindicales, y se intentó incluir un artículo (el 44) que permitía reducir el salario durante las licencias médicas, lo cual generó un amplio rechazo.
Esteban Paulón, diputado nacional por el Partido Socialista de Santa Fe, coincide en que la reforma laboral tiene un sesgo antitrabajador y propatronal. Denuncia que el debate se llevó a cabo de forma exprés, sin la profundidad necesaria, y que se basa en la idea de que los trabajadores tienen demasiados derechos, los cuales deben ser recortados para maximizar la ganancia empresarial.
Uno de los puntos más controvertidos es la posibilidad de extender la jornada laboral a 12 horas a través de un sistema de “banco de horas”, aunque manteniendo el límite de 48 horas semanales. Además, se eliminan las horas extra, se fraccionan las vacaciones y se limita el derecho a huelga al ampliar el listado de sectores considerados esenciales.
El diputado Agustin Rossi, de Unión por la Patria (bloque peronista), expresó durante el debate que la ley responde a las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para los países endeudados, perjudicando a los trabajadores en relación de dependencia, informales y a los de las aplicaciones telefónicas.
Reacciones del FMI y la CGT
Julie Kozack, directora de comunicaciones del FMI, manifestó su confianza en la reforma laboral impulsada por Milei, considerando que podría reducir la informalidad y fomentar la creación de empleo.
Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT) anunció una adhesión del 90% al paro general de 24 horas contra la reforma laboral. Jorge Sola, secretario general de la central obrera, declaró que este proyecto de ley retrocede 100 años en derechos individuales y colectivos, transfiriendo recursos de los trabajadores al sector empleador.
Protestas y Represión
Además del paro general, sindicatos y organizaciones sociales se movilizaron en la Plaza de los dos Congresos. Las fuerzas de seguridad reprimieron a los manifestantes con cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma, resultando en varios detenidos y heridos.
En medio de este clima de tensión, la reforma laboral avanza en el Congreso, generando un profundo debate y polarización en la sociedad argentina.













